El curso ya tiene la gesta que le faltaba, premio al acierto táctico y al generoso esfuerzo coral
13 dic 2015 . Actualizado a las 16:49 h.Juanfran había afirmado en la previa que el del Camp Nou era un partido más, que lo que a él le pone son los derbis. Sin embargo, vencer al Celta en Riazor entra en el terreno de lo posible, mientras que igualar un 2-0 en casa del líder tiene una alta carga épica. Conocía el camino el Dépor, aunque el cercano precedente guardaba más relación con el milagro que con la lección táctica. Ayer, sin el apremio de la necesidad encima, los de Víctor ganaron la partida a los de Luis Enrique desde el esfuerzo coral y un orden trabajado en Abegondo. El curso blanquiazul ya tiene su primera gesta.
Tensión en la zaga
Evitar internadas en el área. El partidillo del lunes sirvió para afinar la teoría de los «dos metritos», que el míster metió, voz en grito, en la cabeza de sus defensas. El ensayo cuajó en casa del Barça y el acierto de la zaga para adelantar la línea en el momento justo sirvió para alejar al adversario de las inmediaciones de Lux. Solo quedaba el recurso del disparo desde fuera del área, poco habitual para los azulgrana. Ni Messi ni Suárez se arrimaron con la bola al meta visitante y los goles culés exigieron una resolución perfecta para castigar un par de errores puntuales (una falta inocente y una descoordinación en la ayuda).
Flotar a Alves
Carril libre para el brasileño. El futbolista que más veces tocó ayer el cuero fue Dani Alves. Luisinho se arrimó a Bergantiños (y a Juanfran) en el centro y dejó todo el carril para el lateral. El Dépor aplicó esa táctica tan común en baloncesto de flotar al hombre más flojo del adversario y explotar su menor acierto (en el tiro o en el centro). Erró poco el brasileño, pero fue a costa de cortarse en sus envíos al área, que tampoco generaron inquietud.
El papel de bergantiños
Indispensable en todos lados. Frente a los tres centrocampistas de casa, Víctor plantó otros tres hombres, aunque solo uno era especialista en desenvolverse en la medular. Bergantiños interpretó a la perfección lo que el choque requería, repartió ayudas por todo el campo y fue el jugador que más balones robó y pases interceptó. Además, en ausencia de Mosquera, asumió el papel de organizador. Coronó su exhibición llegando al área de Bravo para firmar el empate.
Marcaje al hombre
Fayçal anuló a Busquets. El trabajo de Luisinho (después Juan Domínguez), Bergantiños y Juanfran permitió a Fayçal centrarse en su misión. Anuló al hombre clave en el eje del Barça. Frente al Valencia, en la pasada jornada, Busquets fue el mayor pasador culé junto a Iniesta. Ayer, el manchego se quedó solo, y el catalán se vio relegado a una discreta sexta plaza con cuarenta intervenciones menos.
La misión de los puntas
Sin renunciar al gol. No fue Fayçal el único liberado. Frente al hábito del encierro en los visitantes del Camp Nou, la primera línea ofensiva del Dépor nunca reculó, obligando a la atención constante de la zaga local, a la que además entorpeció en la salida.
Cambio de panorama
Retoques desde el banquillo. Cada cambio influyó en el duelo. Víctor empleó dos en suplir a sus hombres más desacertados. Con el otro revolucionó el ataque. Luis Enrique facilitó la labor blanquiazul retirando a Alba. Por su costado volaron los dos primeros puntos del Camp Nou. Uno se los llevó el Dépor como recuerdo de su hazaña.