Una caja de recursos llamada Lucas

Alexandre Centeno Liste
alexandre centeno A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

La variedad de acciones que exhibe están convirtiendo al coruñés en el jugador revelación de la Liga

01 nov 2015 . Actualizado a las 15:16 h.

Lucas es gol. Sí. Pero no solo gol. También es sacrificio. Regate. Velocidad. Imaginación. Presión. Solidaridad. Verticalidad. Descaro... Lucas es un conjunto de cualidades que lo convierten en un futbolista diferente. De esos que no pasan inadvertidos. Su bufonería agotadora desde que el árbitro pita el inicio (protesta todo y a todos, desde el colegiado a sus propios compañeros), se transforma en generosidad cuando el duelo acaba (el sábado lo primero que hizo fue ir a consolar a Giménez). En el año y medio que lleva de regreso en A Coruña, el 7 del Dépor ya ha dado muestras sobradas de unas habilidades que lo han convertido, junto con Mosquera y Sidnei, en piezas insustituibles de la columna vertebral del Dépor y el jugador revelación de la Liga.

Faltas

Una de las primeras medidas de Víctor como técnico fue darle galones de lanzador. Cuando la pasada temporada Víctor Sánchez del Amo se hizo cargo del Dépor apostó por Lucas como su hombre clave a balón parado. Ya fueran penaltis, faltas o córneres, Lucas fue durante meses el encargado de ejecutar la acción. Este año, al jugar más en punta, se prodiga menos en estas lides, pero sigue teniendo la confianza de un técnico que conocía su virtud de cuando jugaba PAOK.

Carácter

Un futbolista siempre dispuesto a dar la cara. Más allá de sus habilidades balompédicas, Lucas es un futbolista que no se esconde. Lo demostró el año pasado en el Camp Nou cuando con todo perdido se echó el equipo a sus espaldas y obró el milagro. Un carácter que también lo lleva a ser excesivamente protestón tanto con los árbitros como, en ocasiones, con sus compañeros, pero que pronto arregla con una buena palabra o sonrisa.

Acierto

Igualó su marca anotadora del año pasado. Seis fueron los goles que marcó en el pasado ejercicio, en el que solo pudo jugar media temporada. En la presente campaña solo ha precisado de diez partidos para igualar ese registro. Han sido, además, goles de diferente factura. Contra el Valencia, precisa colocación tras una galopada y disparo fuera del área. Nuevo esprint contra el Rayo para batir por raso al meta local. Frente al Espanyol, el primero cayéndose y el segundo, de nuevo, a la contra, tras una gran carrera. Ante el Athletic, un invento a reviravolta. Y contra el Atlético, robándole la cartera a Giménez y pisando el balón ante la salida de Oblak.

Su repertorio

Aguanta bien el balón en la pugna

Aun cuando no es un futbolista que juegue de espalda a la portería, cuando tiene que aguantar el balón sabe protegerlo como pocos.

Sacrificado en tareas defensivas

Incluso en sus peores partidos que realiza, no se guarda una gota de sudor. Y si hay que defender es el primero que se sacrifica y brega.

?Impredecible con el balón cerca

La demostración que hizo contra el Athletic Club al inventarse un gol de la nada es el mejor ejemplo lo imprevisible que puede ser.

Facilidad para irse de los contrarios

No es el regate su mayor virtud pero también lo sabe aprovechar cuando es preciso. No siempre con vistosidad, pero sí con efectividad.

La velocidad es su gran aliada

Si de jugar al contragolpe se trata, ahí tiene que estar Lucas Pérez. Tiene una velocidad endiablada que trae en jaque a las defensas.

Duro disparo, a la par que colocado

No necesita mucho para preparar su izquierda y disparar a puerta. Tiene un tiro seco, pero también sabe colocarla con suavidad.

PACO RODRÍGUEZ

De portero de fútbol sala a punta regateador

El origen de la destreza de Lucas Pérez está en el fútbol sala. Con 13 años llegó al Ex-Alcohólicos, tradicional club coruñés de esta disciplina deportiva. Allí coincidió con Víctor Ben y Emilio González, entrenador y delegado, respectivamente. Este último recuerda cómo en su primer año fue portero. «Hay que decir que no se le daba mal, pero rápido vimos que no se podía desperdiciar su talento en ese puesto», recuerda Emilio.

Así que rápido se le hizo un hueco entre los cuatro de pista. «Era el mejor. Le gustaba hacer diabluras con el balón. La pisaba, regateaba, disparaba duro y entre los tres palos. Siempre decía que él quería llegar a ser profesional del fútbol. Lo tenía muy claro. Estuvo con nosotros hasta juveniles y era el que marcaba las diferencias».

El regate que le hace a Oblak en el gol del pasado sábado lleva el sello del fútbol bajo techo. Así lo reconoce el propio jugador: «Esas son cosas que aprendes jugando al fútbol sala. Cuando la haces no piensas en eso, sino que sale de forma natural». Emilio González lo confirma: «En la pista era igual. Impredecible. Nunca sabías lo que podía hacer. Al liderazgo que ya tenía, le añadía un toque de magia que lo hacía imprevisible».