Las imprecisiones marcaron un duelo en el que los de Víctor Sánchez pagaron cara su falta de ideas
25 oct 2015 . Actualizado a las 19:33 h.Las ventas y las lesiones han ido privando al Málaga de jugadores resolutivos, pero Gracia demostró ayer que lo que tiene le alcanza para emboscar al rival si este se deja. Así ocurrió con el Deportivo, un adversario que se perdió pronto en la espesura del duelo y acabó firmando su peor partido del curso.
Comienzo espeso
En campo del Deportivo. Los coruñeses volvieron a arrancar faltos de bríos, dejándose llevar. Durante el primer cuarto de hora no pisaron tierra local y concedieron tres peligrosos centros laterales. Fueron minutos de continuas imprecisiones en la salida de balón y pérdidas en zona de riesgo que exigieron faltas tácticas. Mosquera vio pronto una amarilla y se jugó la segunda un par de veces.
El centro, perdido
Tissone y Recio al mando. Con Fayçal arrinconado en la banda, Lucas muy cerca de Riera, y Borges desenchufado, los coruñeses perdieron el control de la medular. Tissone y Recio fueron los futbolistas que más entraron en juego durante el primer tiempo. Solo la falta de tino de los centrocampistas locales evitó que el juego fluyera en algún sentido. El Málaga tuvo el 55% de la posesión en los primeros 45 minutos, pero ningún equipo alcanzó el 75% de acierto en el pase.
Contras y tiros lejanos
Estirones ocasionales. Con el avance del encuentro, el Deportivo consiguió al menos empezar a traducir los fallos malacitanos en la entrega en contras de cierta enjundia. Lucas pudo correr en un par de ocasiones, mientras Riera se ocupaba de fijar a los centrales andaluces. Además, y ante falta de lucidez en el último tramo del campo, los de Víctor volvieron a confiar en su pegada de larga distancia. Hasta en cuatro ocasiones probaron suerte desde lejos. Oriol fue el único que estuvo relativamente acertado y llegó a mandar un chut al palo tras deshacerse de su marcador. Más allá del susto, Kameni no tuvo que esforzarse en la hora y media de partido.
Protagonismo de fede
Apariciones improductivas. El que más empeño le puso fue Fede, titular por segunda vez. Como hiciera en el Villamarín, no se lo pensó a la hora de probar suerte con su zurda, pero en esta ocasión no obtuvo premio. Las ansias por asentarse en un puesto sobrado de pretendientes llevaron al argentino a multiplicar sus apariciones. Fue el jugador que más intervino entre el grupo visitante hasta que abandonó el campo tras una hora de esfuerzo sin premio.
La espalda de Juanfran
Falta de ayudas ante Boka. El frenesí de Cartabia se atemperó sin embargo en tareas defensivas y a la banda derecha blanquiazul le ocurrió por momentos lo mismo que ante el Athletic. Juanfran recorrió su carril tanto como de costumbre, dejando a cambio mucho espacio a su espalda para las irrupciones de Tighadouini, que se movió con libertad por La Rosaleda. Además, Boka explotó la falta de ayudas al lateral propiciando la superioridad local en el costado.
Cambios productivos
El contratiempo del gol. El míster reaccionó blindando el costado derecho con Laure y centrando a Fayçal. Intentaba aliviar así la sangría en la banda y la medular. Lo consiguió durante cinco minutos, los que tardó el Málaga en marcar tras producirse el doble cambio. A partir de ahí, los de casa recularon, obligando al Dépor a buscar nuevas soluciones que esta vez Víctor no supo encontrar.
Sin recursos
A la deriva hasta el final. Con los de Gracia pertrechados, no hubo nadie capaz de romper líneas y la salida de Cani tampoco aportó claridad en ataque. El conjunto coruñés equilibró la posesión (48%), pero mantuvo su falta de acierto (26% de pases malos) hasta el final.