El derecho a equivocarse

José M. Fernández PUNTO Y COMA

TORRE DE MARATHÓN

17 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Dieciocho temporadas en el mismo club, un récord imposible en el fútbol moderno. Una trayectoria que probablemente se merecería por si sola, sin necesidad de contratos por el medio, extenderse a criterio del cliente, en este caso de un Manuel Pablo que llegó en el mismo paquete que trajo a Riazor a Turu Flores desde Las Palmas. Y aquí sigue, después de una oferta multimillonaria, una grave lesión, una dura recuperación, unos cuantos éxitos, un par de descensos y otros tantos ascensos...

El hombre del presidente en el vestuario quiere seguir al pie del cañón, prolonga un adiós que no le servirá, ni mucho menos, para alcanzar los 700 partidos de O Neno, el emblema deportivista, aunque sí para acercarse a la plusmarca de longevidad de Donato. Hace unos cuantos meses, a mitad de temporada y pocos días después de cumplir los 39 años, prácticamente se puso fecha a su despedida como futbolista en activo: 30 de junio del 2015.

Pese a que solo ha disputado cinco partidos en la última Liga, ya en el tramo final, quizá ha sido el desembarco de su antiguo compañero en el vestuario, Víctor Sánchez del Amo, lo que le ha convencido de que podía ser más útil en pantalón corto que en un despacho. Al parecer, el veterano lateral se ha sentido tan cómodo que él mismo ha decidido prolongar su estancia sobre el césped durante un año más.

Lo cierto es que, valoraciones deportivas al margen -tras desenvolverse con cierta soltura como ocasional central y en una y otra banda, acabó la temporada lesionado-, está en su derecho, ese que para compensarle los impagos del pasado le permitió ampliar su relación con el Deportivo hasta junio del 2018. Y lo ha ejercido. Aunque se equivoque.