Lendoiro fue informado de graves irregularides contables, pero no hizo caso
TORRE DE MARATHÓN
José Luis Pardo Caeiro, apoderado de la gestoria encargada de la contabilidad, asegura que había un miLlón y medio de euros de publicidad en el periódico del club que no se facturó al Deportivo
13 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Lendoiro estaba al corriente de las irregularidades contables que se estaba produciendo en las filiales del Deportivo y no hizo nada para remediarlo. Así lo cree José Luis Pardo Caeiro, apoderado de Otero, la gestoría encargada de la contabilidad de varias de las sociedades del club (Iris, Ediciones Deportivas Gallegas y Actividades del Real Club Deportivo de La Coruña en Medios de Comunicación).
Estas manifestaciones las realizó ante la jueza que lleva el caso de la denuncia presentada contra Lendoiro y varios consejeros ante la posibilidad de que hubieran cometido varios delitos societarios durante los últimos años de su mandato.
Entre las numerosas irregularidades cometidas, una era la que al gestor le preocupaba y sobre la que asegura haber informado en varias ocasiones a Lendoiro. Se trata de la existencia de un millón y medio de euros de publicidad insertada en el periódico del club y no facturada posteriormente al Deportivo.
«Ediciones (empresa editora del diario) tenía una publicidad no facturada que no se había ingresado, que tendría que haber sido facturada al Deportivo y ascendería a un millón y medio de euros. Se correspondería a los tres últimos años», asegura Pardo.
«Cuando le comenté a Lendoiro el problema de la contabilidad por la facturación -prosigue-, le comenté que esto afectaba a la contabilidad de la matriz también, pero Lendoiro tenía sus abogados que le asesoraban. El agujero pendiente de facturar era de millón y pico de euros». En este sentido, José Luis Pardo sorprendió al manifestar que, según él entendió, «no se facturó por temas de IVA y si se facturaba el club tendría que presentar el IVA».
En otro momento de la declaración, en esta ocasión a preguntas de Rafael Arangüena, abogado de Jorge Borrajo (acusación particular), volvió a insistir sobre el conocimiento que Lendoiro tenía del asunto: «El millón y medio de euros de publicidad no facturada se lo dije a Lendoiro aunque no contestó nada. También se lo dije a Felipe Marcos. Le dije en el concurso que había que regularizarlo porque sino las pérdidas superarían los fondos propios», expresó antes e añadir que las cuentas «en las que figuraba la publicidad no facturada las firmaba Felipe Marcos (el cuñado de Lendoiro)».
Con anterioridad a José Luis Pardo, prestó también declaración ante la jueza Julio César Pérez Capelán, administrador único de la gestoría Capelán, encargada de la contabilidad de la Deportienda y Clínica Deportivista. En su intervención declaró que, en algunas ocasiones, también le habían pedido asesoramiento sobre el Playa Club, aunque le constaba que la contabilidad «era una cuestión interna del Deportivo» que llevaba Manuel Forján.
A preguntas del abogado del Deportivo, Óscar Rama, manifestó que no le parece muy normal que el club mantuviera el Playa con unas pérdidas tan grandes como tenía, que informó al club de que estaba en situación de pérdidas y que le «llevará bastantes años recuperarse del 1,4 millones que tenía en pérdidas».
«Quedábamos para cenar y a las 3 o 4 de la mañana Lendoiro me pedía las cuentas»
El apoderado de la gestoría Otero fue uno de los damnificados de las largas noches de Lendoiro en El Manjar. Según figura en su declaración ante la jueza, el expresidente del Deportivo lo citaba un par de veces al año para interesarse por las cuentas de las filiales que él llevaba. Nunca lo hacía en el club, ni en horario de oficina, sino que escogía la noche para cenar. Estos encuentros, en los que ocasionalmente también participaba Augusto César Marcos, el hijo mayor de Lendoiro, eran largos y de las cuentas no se hablaba hasta el final.
«Una o dos veces al año llamaba Lendoiro para que le llevara copia de las cuentas que llevábamos. Le dije a Lendoiro la necesidad de consolidar las cuentas y no tuvimos reuniones en el club, lo que hacíamos era quedar para cenar y solo hablábamos de temas deportivos. A las tres o cuatro de la mañana era cuando Lendoiro pedía las cuentas. Nunca pasaba por la oficina de la gestoría».
«Lendoiro -dijo en otro momento-, en lo que incidía era sobre las ventas del periódico, y comentaba que se vendía muy poco. Su hijo, Augusto César Marcos, también vino a alguna cena».