El primer partido con Víctor Sánchez al frente del Deportivo concluyó con un resultado justo. El empate reflejó lo sucedido en un encuentro en el que los dos equipos estuvieron relativamente cómodos, y que no tuvo mucho ritmo ni intensidad. Eso favoreció al conjunto coruñés para poder estar muy junto al atacar y al defender.
Hubo muy pocas transiciones porque tampoco abundaron los espacios para mover el balón. Eso se tradujo en imprecisiones y en la dificultad para superar líneas.
La mano del nuevo técnico se notó especialmente en el terreno anímico, relacionado con el aspecto de concentración. Es una consecuencia normal del relevo en el banquillo: los jugadores salen más concentrados, más atentos a lo que se les pide. Los jugadores del Dépor se juntaron mucho, tanto en ataque como en defensa. Por último, hubo menos desplazamiento en largo, más toque. Todo son pistas de lo que probablemente se verá en próximos encuentros, ya que tres sesiones de trabajo con pocas para que se produzca un cambio importante.
Continuidad en los nombres
Quizá por eso Víctor quiso dar continuidad al equipo habitual en cuanto a los futbolistas elegidos, y solo alteró lo estrictamente necesario como cubrir la baja de Luisinho. Ahí echó mano de la experiencia que tiene Manuel Pablo. El capitán hizo un partido correcto, aprovechando que la Real no castigó demasiado esa zona para ponerle en aprietos y le dio respiro entre acción y acción. Creo que el canario puede seguir produciendo porque no sería extraño que el entrenador saque partido de su veteranía en próximas citas, probablemente en el lateral derecho.
En el resto del campo, es probable que la tarjeta de Borges abra la puerta a la renovación del doble pivote más allá del duelo con el Atlético. La llegada del costarricense coincidió con un cambio general del equipo. Su rendimiento no ha disminuido, pero el grupo empezó a dudar de si mismo. Víctor Fernández quería dos hombres de más trabajo en esa zona porque prescindía de la combinación.
José Rodríguez volvió a aparecer por la derecha. Es un jugador que no concibo en banda. Su último partido con la sub21 fue por dentro y lo hizo muy bien. En el equipo hay jugadores más específicos para los costados. Cuando el alicantino cae hacia el centro, muchas veces no tiene tiempo para ayudar a Juanfran en el repliegue.
Arriba, cuando mejor ha estado el Dépor este año es cuando ha tenido dos una doble referencia, independientemente de los nombres. Habrá que ver qué pareja es más complementaria y eso vendrá en función de cómo quieras llevar el balón hacia esa zona.
En las jugadas a balón parado aún no pudo notarse la novedad. Seguro que la habrá. Un equipo pequeño con dificultades en el juego dinámico tiene que dedicarle mucho tiempo al balón parado.