«Se le quedaba pequeño el campo»

Xurxo Fernández Fernández
xurxo fernández A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Juan Carlos Cárdenas | EFE

El lateral Gayá, jugador de moda en el Valencia, fue delantero hasta infantiles

12 mar 2015 . Actualizado a las 17:01 h.

Aún no ha cumplido los 20 y ya acumula años de batalla contra la física. Primero, para reducir distancias; después, para hacerlas crecer. Papá le ayudó en la fase del recorte, cuando le dijo que estaba dispuesto a aproximarle Paterna si a cambio el crío, en edad alevín, fichaba por el Valencia. Así que los dos Jose Luis compartieron 800 kilómetros de carretera a la semana durante un par de temporadas. De Pedreguer a la capital del Turia, ida y vuelta.

En su tercera campaña como che, el club se hizo cargo del transporte; en la cuarta, Gayá se mudó a la residencia. Para entonces, el chaval ya había mantenido otra disputa con el espacio. Si antes le había sobrado asfalto, en infantiles le faltó hierba. «Se le hacía pequeño el campo», recuerda Vicente Castro.

El técnico se encontró un delantero «con muy buen regate, con un uno contra uno impresionante» y tomó una decisión arriesgada. «Necesitaba un lateral izquierdo, y estaba teniendo que utilizar un central en ese puesto, así que en un partido contra el Elche lo puse ahí», explica Castro por teléfono. Y hasta hoy.

Interés del Real Madrid

El Valencia perdía un niño gol, pero seis cursos más tarde dispone de un zurdo de largo recorrido que despierta el interés de los grandes y mantiene en vilo a Rufete. El mánager general deportivo de la entidad que preside Peter Lim mostraba ayer en la radio oficial su confianza en lograr la renovación de su canterano de moda. «Es nuestro futuro capitán», enfatizaba, ocupado en alejar pretendientes de la talla del Real Madrid.

Gayá retiene y este año ha marcado frente al Córdoba en Liga y ante el Espanyol en Copa. Vestigios de su buena relación con la portería rival, refrendada el día en que el coche de José Luis padre empezó a trajinar a destajo, a partir del partido de prueba en el que el hijo del dueño anotó las seis dianas de su equipo. La cuenta goleadora del de Pedreguer también engordó en Riazor, aunque fuera a su pesar. Acabó embocando en propia puerta el balón rechazado en un saque de esquina en el que protegía el primer palo.

Juan Carlos Cárdenas | EFE

Así arrancó el Dépor su mejor partido de la temporada. Presenciado desde el palco por un viejo conocido de Gayá. Alberto Gil fue director de cantera en Mestalla antes de ocupar el mismo cargo en A Coruña. Recuerda bien al muchacho. «Al poco de llegar a Valencia (en junio del 2012) le vi en un partido. Me dijeron que iba a pasar al Juvenil y yo contesté que no, que ese chico iba directo al filial». Le llamó la atención «su capacidad de sorprender y sobre todo su inteligencia en el campo. Siempre sabe qué hacer».

Más pulido que Alba y Bernat

Reconoce que en el salto definitivo del 31 «se ha dado todo al mismo tiempo». A las indiscutibles virtudes del futbolista se les sumó la cercanía del fin de contrato de Bernat, que acabó en el Bayern a cambio de 11 millones de euros. Gayá dio así continuidad a la saga de laterales de proyección ofensiva criados en Paterna, aunque en su caso cuenta con la ventaja de haber mamado el puesto desde infantiles, al contrario que Alba o el propio Bernat, cuya reconversión llegó más tarde. A la lista se suman otros dos talentosos exponentes de la generación del 95. Salva Ruiz, que permanece en Valencia, y Grimaldo, que emigró al Barça cuando todavía era centrocampista para mutar en La Masía.

Gil y Castro coinciden en propagar más allá del campo sus alabanzas. «Es un chico muy tranquilo, con la cabeza bien amueblada», destaca el ahora director de cantera blanquiazul. «Tiene una madurez impropia de alguien de su edad, siempre mantiene la calma», abunda el entrenador que tuteló al extraordinario jugador en su segundo año como infantil; el de la conversión. La trayectoria del técnico tiene algún punto en común con la de su expupilo. Ambos fueron canteranos che -Castro, tío del futbolista del Granada Rober, llegó a ejercitarse con el primer equipo a las órdenes de Di Stefano- y transitaron las categorías inferiores de la selección. Gayá apunta a la absoluta mientras sigue apurando césped en una orilla de Mestalla.