¡Qué difícil es ser Pablo Insua!

Pedro José Barreiros Pereira
Pedro Barreiros BAJO LA LUPA

TORRE DE MARATHÓN

09 mar 2015 . Actualizado a las 19:17 h.

«No es fácil encontrar a nuevos 'pablosinsuas'», sostenía un responsable de la cantera, pero parece mucho más difícil ser en estos momentos Pablo Insua. La temporada avanza a saltos para el joven central, que no conoce la continuidad, sino la última oportunidad. Ha pasado de revelarse como la comida de cada día a convertirse en el vermú de los domingos al sol, el que si llueve se cambia por el plato de aceitunas después de la misa en el salón. La pasada temporada en Segunda llegó hasta los 39 partidos de Liga y llamó la atención con tres goles. Nunca fue él mismo, sino que vivía en el cuerpo de otro. Se le retrataba como el sucesor del sucesor, una reedición de este Marchena con aroma a «Machete» Lasarte, como si los defensas de aquella pasta y aquel bigote no se hubieran extinguido en la era de los dinosaurios. 

De vuelta a la era actual aparece y desaparece de la escena mientras Víctor Fernández, viejo conocedor de los resortes internos de los futbolistas, desliza supuestos problemas entre la báscula y el canterano. Lo cierto es que el entrenador trata de despertar las virtudes de un jugador que aún no ha nacido, pero al que se le exige ya madurar y rendir. Llamado a ocupar el puesto en el que hasta ahora ha figurado Lopo, parece ayer cuando se estrenaba en Segunda con gol para un Dépor apenas cosido con alfileres en aquella victoria imposible en Las Palmas. Pero ha transcurrido más de año y medio mientras el balón no ha parado de rodar e Insua sigue buscando su sitio. 

Ahora sueña con que la semana que viene le vuelva a llamar una selección sub-21 también a la caza de una nueva identidad y con la que aún tiene pendiente el debut. Todo mientras el jugador no se ha despegado la etiqueta de promesa en un club en liquidación de existencias, el sello de que más que un rendimiento de presente se le espera como un futuro ingreso.