Un Granada con nueva moral


Claro que el partido de mañana debe preocupar al deportivismo. Confieso estar, si no entre los que sienten miedo, sí temor por el riesgo y consecuencias que tendría para el Deportivo no sacar adelante este partido del que hay que decir que es uno de los más comprometidos hasta final del campeonato. El Granada es un rival con el que el Deportivo tardó años en vérselas frente a frente, porque el equipo andaluz no apareció por Riazor hasta después de la guerra civil, en la temporada 1940-41, durante una fase de ascenso entre campeones de Segunda División, ganada por el Granada, campeón, frente a la Real Sociedad y Castellón, además del Deportivo que terminó subiendo a Primera tras vencer (2-1) al Murcia en una dura promoción disputada en el madrileño campo de Vallecas. El Granada siempre demostró que no es fácil rival y aunque perdió (3-1) en Riazor, en Los Cármenes triunfó por 3-1 igualando el gol average al que no hubo necesidad de recurrir. Desde entonces, ambos equipos se las vieron en muchas ocasiones con marcadores adversos o favorables según las temporadas, pero vaya por delante que nunca se consideró al equipo andaluz como un enemigo fácil. Otro tanto le sucedía a ellos con el Deportivo.

Mañana, según la amplia información que La Voz ofreció ayer sobre el Granada, vemos que el rival saltará al terreno de Riazor con una moral fortalecida, en cuya tarea que se empleó a fondo Abel Resino, en Marbella, adonde llevó a sus jugadores para recuperar ánimos y no regresar de vacío del campo coruñés.

El defensa Jeison Murillo, los medios Eddy Silvestre y Héctor Yuste, el extremo Daniel Larsson y el delantero Riki, todos ellos lesionados, serán baja para el partido de mañana en Riazor. El Granada concluyó ayer su concentración de tres días en Marbella.

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