La Masía se cuela en Riazor

El Deportivo ha intentado, en los últimos años, pescar talentos en Barcelona que acabasen de demostrar su potencial a orillas del Atlántico


La Voz

El propio Isaac Cuenca comentaba esta semana en rueda de prensa que, aunque sonase practicamente utópico, el mejor remedio que existía para ganarle al FC Barcelona era el de quitarle la posesión: «Es complicado porque ellos son muy buenos, les encanta tener la posesión y hacen muchos pases seguidos, pero ese es mi consejo», explicaba el extremo catalán del Dépor.

Conscientes jugadores, técnicos y aficionados de la dificultad de dicha circunstancia, lo cierto es que la posesión, la técnica y el dominio indiscutible del juego es, precisamente, el gran sello de los jugadores formados en La Masía, una de las canteras más prolíficas del mundo y cuna de grandes estrellas del mundo del fútbol.

Conocida a nivel mundial, La Masía ha estado muy de actualidad en los últimos meses debido a la sanción impuesta por la FIFA al club azulgrana por presuntas irregularidades en la política de fichajes de jugadores menores de edad.

También desde hace años, el Deportivo ha seguido muy de cerca la cantera del Barcelona, habiendo apostado por jugadores criados futbolísticamente a orillas del Mediterráneo y que decidieron en su momento apostar por llevar su fútbol a los pies del Atlántico.

Apuesta por La Masía

Mucho que ver tuvo en ello Víctor Fernández, el técnico aragonés llegado este verano al Deportivo es un fiel defensor de la idea de juego vistoso, técnico y posesión que tanto se promulga en la escuela azulgrana. Prueba de ello, el técnico decidió apostar en el pasado mercado estival por el fichaje de Isaac Cuenca, quien de momento parece no haber encontrado su sitio en el equipo. Otro futbolista de La Masía que estuvo muy cerca del Deportivo fue Bojan Krkic. El otrora mayor talento de la cantera azulgrana acabó decantándose por la oferta del Stoke inglés, donde está consiguiendo hilar grandes actuaciones desde principios de temporada.

Años atrás, el Deportivo también buceó en la cantera azulgrana en búsqueda de talentos que acabasen explotando en Riazor, pero la mayoría de dichas apuestas no acabaron de cuajar. Quizás el caso más esperpéntico fue el de enero de 2011, con el fichaje invernal de Javito. El jugador formado en el Barcelona llegaba al club procedente del Aris de Salónica, pero jamás llegó a enfundarse la casaca blanquiazul en partido oficial ya que su tránsfer nunca llegó a las oficinas de La Plaza de Pontevedra. Esa temporada el Deportivo acabaría en segunda.

Anteriormente, con Caparrós en el banquillo y en una etapa de decidida apuesta por rejuvenecer la plantilla, Augusto César Lendoiro firmó a tres futbolistas del Barça B; Joan Verdú, Cristian Hidalgo y Rodri. Salvo en el caso del mediapunta Joan Verdú, que llegó a acumular casi 100 partidos como blanquiazul, ni Cristian Hidalgo ni el defensa Rodri pudieron afianzarse en el equipo.

De A Coruña a Barcelona

Aunque en menor cantidad, también ha habido casos de trasvase de jugadores de la ciudad herculina a la condal, el último ejemplo se ha producido este verano con la marcha del canterano Bicho al filial blaugrana, cedido por dos temporadas. Durante estos cinco meses de competición,la trayectoria del jugador coruñés ha sido discontinua, teniendo mucho protagonismo a principios de temporada pero desapareciendo del equipo en los últimos meses. Antes que Bicho, Nicolás González, hijo de Fran, uno de los futbolistas más importantes en la historia del Dépor, decidió enrolarse en el equipo infantil del Barça, al que llegó procedente del Montañeros.

Previamente a Bicho, el último jugador que cambió la camiseta blanquiazul por la azulgrana fue todo un Balón de Oro, el brasileño Rivaldo, quien se convirtió en la estrella absoluta del Barcelona de finales de los noventa y principios de siglo.

Así pues, el domingo se enfrentarán en Riazor dos conjuntos con una dilatada relación de traspasos de futbolistas en el pasado. El juego de los azulgranas supone la coronación y la excelencia de un estilo perfeccionado desde las etapas más primigenias de su cantera. El del Dépor, pese al gusto de su entrenador por el buen fútbol, la apuesta por un estilo definido hace años que se tornó secundaria en pos de la búsqueda de la supervivencia, en forma de resultados y victorias inmediatas.

El único estilo que reclama la afición es el de no escatimar esfuerzos, ni luchas, el de bregar y trabajar a favor del colectivo, y el de sumar puntos para conseguir cuanto antes la permanencia del club en Primera. Para todo ello, el Dépor también ha buscado algún rédito en la cantera de La Masía, el último tiene nombre y apellido; Oriol Riera.

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