El traspaso de Amancio

TORRE DE MARATHÓN

04 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Como decía López de Alba, entrañable compañero con el que compartimos tarea en la redacción de La Voz de Galicia, «en todos los trabajos hay que cumplir, sin renunciar al descanso».

Podríamos decir que estos días son muy atareados para los clubes que corren con la exigente obligación de realizar fichajes, y que estos respondan, después, en las competiciones. La tarea de cerrar el fichaje de un futbolista es normalmente muy dura, tanto en una como en otra categoría.

En esta tarea el Deportivo pasó por trances difíciles y algunos históricos. Los más sonados fueron protagonizados por Luis Suárez y Amancio. Por este último, en 1962, pagó el Real Madrid 12 millones de pesetas y la cesión de tres jugadores pertenecientes a la plantilla blanca. El de Amancio sería el traspaso más caro hasta aquella fecha en el fútbol español. Dinero aparte, en lo que a categoría se refiere, la cantera coruñesa había producido otro futbolista de un valor incalculable como fue Luis Suárez, de quien el catalán Tamburini dijo: «Si les parece caro, no lo fichen en el Barcelona que ya se lo llevará alguien para el Bernabéu».

Amancio fichó en el Madrid a contrarreloj, porque al Barcelona ya se le había escapado el jugador de la calle Vizcaya y no dieron oportunidad para que el equipo catalán rectificase su decisión.

La tarea de fichar es muy complicada, y por mucha experiencia que tenga el directivo que corra con las gestiones, tiene el riesgo de equivocarse, fallo que tienen una posterior resonancia.

En el Deportivo se anuncian llegadas, casi una detrás de otra. Ahora falta esperar que en el campo respondan esos futbolistas, tal y como nos los presentan.