El Deportivo y la angustia veraniega por el fichaje del delantero

Mitroglou es el último nombre de un patrón que se repite en los últimos años

Geijo, cuando llegó a A Coruña
Geijo, cuando llegó a A Coruña

La Voz / Redacción

El Deportivo y su afición viven pendiende de un hilo. El nombre del delantero provoca desvelos y consultas compulsivas en los teléfonos móviles en la busca de la confimación del fichaje más esperado, y también necesitado, en el equipo coruñés. Poco importa que tanto el entrenador como la secretaría técnica hagan igual o mayor incidencia en la necesidad de dos centrales (uno de ellos con capacidad de jugar como lateral derecho). Mitrogolu es el elegido y lo eclipsa todo. El griego se convierte así en la obsesión de este verano, al igual que los precedentes, un jugador cuya expectación generada es tan alta que parece que si no llega la temporada no tiene sentido.

El furor de las redes sociales y la retroalimentación que estas generan transforman una opción de mercado en algo más trascendente. Ocurrió lo mismo en las últimas temporadas con nombres propios de delanteros cuya simple llegada al Dépor parecía asegurar el objetivo del año. Sucedió en el verano del 2011, cuando Oltra recibió el encargo de conducir al Deportivo a Primera con una plantilla de campanillas para la categoría de plata, pero a la que le faltaba un goleador. El Dépor venía de una década sin un delantero que anotase más de 10 goles en una temporada, y el nombre que iba a romper esa racha y catapultar al equipo al ascenso era Nino. El elegido por Oltra, con quien triunfó en Tenerife, sonó una y mil veces durante un verano en el que nunca acabó en A Coruña, y eligió en su lugar Osasuna, donde aún sigue.

El Deportivo de Oltra logró el ascenso con Xisco, Lassad y Riki como puntas de lanza. Al verano siguiente, para el proyecto en Primera, el elegido para la delantera salió de la cartera Mendes y fue Nelson Oliveira. No hubo culebrón ese verano salvo los tenues intentos del Dépor por recuperar a Xisco, quien liberó al balear para que fuera al Córdoba. Nelson salió rana a pesar de un prometedor inicio y fogonazos de clase en los que se intuía por qué era un habitual de la selección absoluta de Portugal. Pero acabó enfrentado con la grada y no colaboró a evitar el descenso del equipo coruñés.

Sin embargo, el máximo exponente de la psicosis por el delantero se produjo el pasado verano. El Deportivo, encorsetado hasta la asfixia por las estrecheces de un concurso de acreedores tardío, mareó la perdiz con un nombre que se convirtió en familiar en toda conversación en la ciudad: Álex Geijo. El delantero nacido en Suiza y de familia gallega se personó en el hospital Modelo para ser reconocido el mismo día que volvía Marchena a A Coruña. Pero se fue por donde vino porque no había sitio en la masa salarial del Dépor para un delantero que, de tan dilatado fue su culebrón, parecía ser la fórmula mágica ara el éxito. Luego firmaría por el Mallorca, donde apenas tuvo minutos de juego.

Así se llega a Mitroglou, cuya historia continúa por la misma senda que las de Nino y Geijo. Representantes del Deportivo llevan casi una semana en Londres, negociando una salida con el Fulham, propietario del delantero girego. El acuerdo del Dépor con Mitroglou está alcanzado desde hace un par de días, pero el Fulham, que desembolsó hace apenas meses casi 15 milllones de euros por el ex del Olympiakos, no quiere liberar al punta. Y mientras, en A Coruña, la histeria por el atacante se mantiene.

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