¿Una decisión valiente, o temeraria?

Fernando Hidalgo Urizar
Fernando Hidalgo EL DERBI

TORRE DE MARATHÓN

09 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Fernando Vázquez ascendió al Deportivo a Primera División. Lo hizo en unas condiciones penosas y metiéndose como nunca un entrenador lo hizo en la piel del deportivismo. Ha cumplido con creces sus objetivos en el banquillo y su éxito del ascenso ha dado una gran oportunidad al club de iniciar su andadura postconcursal con la garantía de estar en Primera.

¿Por qué entonces Tino Fernández ha destituido al entrenador? ¿Por qué se ha tomado una decisión de una forma tan fulminante a escasos días del comienzo de la pretemporada?

Cuesta pensar que las declaraciones de Fernando Vázquez sobre los fichajes sean la única razón por la que se ha tomado una medida tan traumática. Si fuera así, su cese obedecería a un arrebato y, por tanto, a una forma impredecible y peligrosa de gestionar un club.

Obviamente, debe haber más razones que la mera metedura de pata del técnico en un acto público y carente de relevancia. Tino Fernández intentará explicarlas en la tarde de hoy y quizá tras escucharle se puedan extraer conclusiones que ahora mismo son difíciles de encontrar.

En cualquier caso, con razones o sin ellas para llevarse por delante la cabeza de Fernando Vázquez, la decisión de Tino se mueve en la delgada línea que separa la valentía de la temeridad. Si el máximo responsable de la nave blanquiazul tenía argumentos más que suficientes para considerar que había que cambiar de entrenador, ha sido valiente. Sin duda, se la juega. Ha gastado el comodín del técnico antes de empezar la Liga. Ahora no puede fallar en el nuevo. Si falla, se habrá equivocado doblemente. Y habrá sido temerario.

Sin duda, ni teniendo razones es fácil tomar una decisión tan trascendental en el devenir de un equipo de fútbol. Fernández ha demostrado que no le tiembla el pulso. Ha creído que era el momento y se la ha jugado. El tiempo dirá si acierta o fracasa.

Y por el camino se queda un desolado Fernando Vázquez. Un personaje complejo. Difícil. Sabio. Emocional y reflexivo, incluso de más. Tendente al victimismo y con serios problemas (y este ha sido su gran enemigo en su trayectoria) a la hora de gestionar determinados hilos del fútbol.

Puede irse orgulloso de su trabajo. El Dépor le debe mucho. Él ha contribuido de forma decisiva a poner una primera piedra de un futuro que puede ser esperanzador. Su fe arrastró a la afición. Su optimismo contagió a los pesimistas. Su labor fue grande. Se merecía salir bien del Dépor y se merece ser recordado por todo lo bueno que hizo. Ojalá que en los próximos días no se embarre su imagen y, por supuesto, tampoco la del Dépor