Desde que Tino Fernández anunció la presentación de un escrito mediante el cual se conocería la verdad de la situación económica del Deportivo, cuyo relevo presidencial era necesidad urgente para evitar la desaparición del club, desde entonces, repito, no se volvió a hablar de lo que se califica como investigación (due diligence) de una empresa o persona. A la vista tengo una información del 25 de diciembre del 2013 en la que se lee: «Lendoiro renuncia a seguir al frente del Deportivo y anuncia su intención de no concurrir a las elecciones, pero insistió en atornillarse al poder hasta entonces con intención de pilotar la Junta de acreedores del día 10, y evitar que su gestión termine en los tribunales».
Desde entonces transcurrió un tiempo aprovechado con éxito para subir a Primera División, ascenso ansiado que deja imborrables recuerdos. Esto sucedió en la temporada del relevo presidencial y entonces suponíamos que repercutiría también en la dirección administrativa cuyo punto de arranque no da llegado aunque el actual presidente había anunciado que sería una de la tareas urgentes para clarificar la situación del club, preocupación también confesada por Carlos Negreira, según tuvimos oportunidad de comprobar charlando con el alcalde.
Precisamente anteayer se reunieron, en el Ayuntamiento, el alcalde y el presidente deportivista. Carlos Negreira escuchó, y seguro que tomó nota, de los problemas que presentan actualmente las instalaciones de Riazor. Tino Fernández, que habló con los periodistas al final de la reunión, se mostró optimista, apostando por un estadio lleno y muchas camisetas vendidas antes de que empiece la Liga.
De la due diligence, término empleado en la investigación, bien de una persona o empresa, no se habló. Lo que se entiende por una auditoría, en el fútbol es una palabra tabú.