Fernando Vázquez avanzó ayer unas cuantas pinceladas de la que quiere sea su hoja de ruta en Primera División, el inicio de un camino que se abrió el sábado. Sigue el técnico atrapado en la ola del ascenso, tan eufórico como exhausto por un éxito indudable, por volver a sentirse, según sus palabras, entrenador. En realidad, precisamente ayer, cuando él mismo se encargó de disociar perfectamente el valor de los entrenadores y los resultados que obtenga, debería entender que su regreso a los banquillos se produjo en febrero de la campaña pasada y no en el verano del 2013. El deportivismo no solo le agradece los resultados deportivos, que también, sino el trabajar sin descanso y el empujar como lo hizo en un momento de necesidad.
El deportivismo valora al técnico muy por encima de lo que el equipo ha firmado sobre el campo de juego. No llegó a tiempo para mantener al equipo en Primera, pero emocionalmente su labor tuvo una importancia vital, incluso decisiva, en un momento en el que el club caminaba sin brújula ni dirección.
El valor de Fernando Vázquez esta campaña no solo está en los resultados, que están a la vista, sino en sortear con discreción las incontables piedras que se encontró en el camino. Prometió luchar por el ascenso cuando apenas dispondría de diez jugadores para el primer equipo y el entorno pregonaba, no reclamó ni se quejó de la falta de refuerzos, dejó hacer al club en el mercado de invierno y trató de explorar nuevas vías con la llegada en enero de seis jugadores. Incluso, blindó el vestuario para que la convulsa situación no contaminara la marcha deportiva. Por eso es aún más sorprendente que ayer, todavía en plena celebración, se haya dejado ir por una ola buena, esa que ha llevado al Dépor a Primera, y se haya pronunciado a pecho descubierto sobre el futuro de una plantilla que necesita algo más que un lavado de cara, además de, en cierta forma, comprometer negociaciones que o no han empezado o estarán limitadas hasta el extremo por una herencia que provoca que el Dépor tome la salida con unos cuantos cuerpos de desventaja.