La baja de Lopo abre la puerta al regreso de Marchena al once

Apenas hay relación entre Vázquez y el andaluz, suplente desde la jornada 30


A Coruña / La Voz

La cartulina amarilla que vio Lopo en el descuento del partido con el Numancia podría ayudar a cerrar una pequeña herida abierta en el plantel blanquiazul -y es muy probable que mientras, se certifique el ascenso-. La acumulación de tarjetas del catalán forzará seguramente el retorno al once del futbolista con más títulos de la plantilla, distanciado hace tiempo de su técnico. El desencuentro entre ambos vivió un nuevo episodio verbal el domingo, tras la derrota en Soria.

-¿Qué le pasa al Dépor?

-Esos son cosas que le tenéis que preguntar al entrenador. Yo entiendo poco, lo siento.

En zona mixta, Carlos Marchena sumó su dedo al de un sector de la afición, que señala a Fernando Vázquez como responsable de que no se haya cerrado todavía el retorno a Primera -falta un único punto, con seis por disputarse-. El central ya había respondido de manera similar a una pregunta sobre las variables defensivas del Deportivo, formulada después del empate con el Sporting. «El entrenador tiene en la cabeza la idea y para eso le pagan, para que nos diga cómo tenemos que jugar (...) Nosotros somos soldados de lo que diga el capitán», subrayó.

Sin necesidad de levantar la voz, el andaluz ha dado varias muestras esta temporada de su falta de sintonía con el míster. Una situación que ha deparado escenas como la breve discusión entre ambos durante el duelo con el Recre, o la del futbolista ejercitándose en solitario en Son Moix tras el choque contra el Mallorca mientras sus compañeros festejaban en el vestuario. La semana pasada, las cámaras de la TVG también captaron el enfado de Marchena camino del vestuario durante una práctica en Abegondo.

El campeón de Europa y del Mundo hizo un gran sacrificio para fichar por el Deportivo, renunciando a un sueldo millonario en Australia y a ofertas de otros equipos de Segunda. Su intención era sentirse protagonista de la lucha por el retorno a Primera, después de haberse perdido buena parte de la pasada campaña por las lesiones.

Volvió perdiendo dinero

Vázquez nunca dio prioridad a la contratación del central. Consideraba el puesto bien cubierto con Kaká, Insua, Bergantiños y los fabrilistas. Prefería que el club centrase los esfuerzos en un nuevo punta, que acabó por no llegar. Sí lo hizo el andaluz, en el esperpéntico desenlace del mercado veraniego. El futbolista cumplía así con una pretensión expuesta ya a principios de julio en una entrevista con La Voz -«El Dépor me ilusiona y a estas alturas no me muevo por dinero», señaló entonces-.

Tras ponerse a punto, lo jugó todo entre las jornadas 12 y 21 (en seis de ellas, el conjunto coruñés no encajó goles) y acumuló otras cinco titularidades entre la 25 y la 30. Sin embargo, unas molestias en el tobillo derecho le impidieron viajar a Zaragoza en la 31 y desde entonces solo ha tenido minutos cuando el míster ha apostado por la zaga de tres centrales (63 en tres partidos).

La falta de protagonismo no le ha hecho perder la ascendencia entre sus compañeros, sobre todo los más jóvenes. Además, tras asumir su nuevo rol, ha sido frecuente verlo animando y dando instrucciones desde la banda. Casi siempre, lejos de Vázquez. Pero para el abrazo reconciliador aún queda la fiesta del ascenso.

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