Otra lección de la afición que sabe sufrir

Pedro José Barreiros Pereira
p. barreiros SORIA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Medio millar de aficionados jalearon a su equipo hasta el final en busca de una reacción que no llegó

26 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La hinchada marcó con su aliento el camino a un Dépor que no supo responderle. Incansable en el desaliento y sostén último del equipo, la afición nunca se rindió y, a falta de victorias propias, acabó aplaudiendo la derrota del Las Palmas, que finalmente apenas pospone la fiesta al sábado en Riazor. En Los Pajaritos cerca de medio millar seguidores tiñeron de blanquiazul una grada que volvió a convertirse en el jugador número doce del Dépor, pero su equipo no la aprovechó.

Se sentaron en el denominado Fondo Norte y no se cansaron de animar ni siquiera cuando el Numancia se adelantó. Sin desfallecer, contuvieron la emoción y mantuvieron un bonito duelo con la charanga local, un grupo de nueve músicos que se ubicaron en el fondo contrario y dieron banda sonora al trascendental partido de principio a fin.

Con más de 5.000 aficionados en las gradas del Numancia, la hinchada deportivista solo decayó en sus ánimos con el segundo gol local, cuando el partido se puso cuesta arriba. Todo parecía preparado para, al menos, dejar el ascenso a punto de caramelo, pero el gol final del Numancia sentó como una jarra de agua fría en sus caldeados ánimos.

Eso sí, cuando al final del partido los futbolistas, en pleno, pero visiblemente cabizbajos, se acercaron al fondo para aplaudir su esfuerzo y apoyo perpetuos, aún otra vez la afición les dio una nueva lección. Fue la propia hinchada la que los aplaudió sin resentimiento y les enseñó con su comportamiento el camino hacia el retorno a Primera División. La determinación de sus rostros y las ansias de victoria hasta el último minuto mueven a estos seguidores. Está determinado. El próximo compromiso del Dépor les llevará hacia la categoría que les corresponde.

Incidentes sin consecuencias

A la salida del estadio, el club tuvo que pedir protección policial ya que un reducido grupo de aficionados radicales visitantes increpó a sus futbolistas.