A por la última victoria hacia el ascenso

El Dépor visita Numancia con la expectativa de asegurarse matemáticamente el retorno a Primera

Aficionados del Dépor con Sissoko
Aficionados del Dépor con Sissoko

soria / la voz

Llegó el momento que todos estaban esperando. No va más para un Dépor forjado a sí mismo toda la temporada y que frente al Numancia está en disposición de sellar su retorno a Primera División, aún unas semanas antes de que se cumpla el año desde su última decepción. Lo tiene cerca, se distancia a seis puntos la promoción, pero depende de otros marcadores. Desde luego, la victoria de esta noche le aseguraría, al menos, el ascenso virtual a falta de dos jornadas para la conclusión de la Liga más loca que se recuerda. Le bastaría con un punto más frente al Jaén o en Girona. Claro que también podría festejar por todo lo alto el empate, pero siempre en función de otros resultados. Así, miraría al Las Palmas, cuyo partido contra el Recreativo acabará una hora más tarde que el de Soria, y al Murcia, aunque este lo conocerá de antemano, pues recibe a las seis al Zaragoza.

Antes que fijarse en los demás, el Dépor ha de reencontrarse a sí mismo. Frente al rey del empate, un cuadro soriano que ha protagonizado veinte igualadas, los coruñeses aspiran a reencontrarse con la solvencia defensiva después de encajar, justo ahora por primera vez, siete goles seguidos. También ha de mejorar su patrón de ataque, dependiente de los esfuerzos de Sissoko, sin el estado de forma preciso, y de los altibajos de Rabello, tan brillante como irregular. Eso sí, en este bloque capaz de agarrarse a la cima de la clasificación durante prácticamente toda la temporada se dan por descontadas la solidaridad en las ayudas y una seriedad en el trabajo que le impiden derrumbarse por mucho que el rival empuje.

Al cabo de cuatro jornadas sin ganar, en las que los propios futbolistas se han reconocido por debajo de su mejor rendimiento a causa de la ansiedad por alcanzar la meta largamente deseada, se confía a su imperial trayectoria a domicilio, la que lo ha llevado a dominar la clasificación y ha terminado por empequeñecer sus cifras como local. Más allá de análisis puntuales, los últimos puntos conquistados en Lugo y en Vitoria esbozaron a un equipo capaz de apretar los dientes en situaciones complicadas y de sostenerse en pie hasta que el árbitro pita el final.

En cuanto a la alineación, Juan Domínguez se revela como la única baja segura. Su ausencia, sin sustituto natural en la plantilla, supone un quebradero de cabeza para Fernando Vázquez, pues ha de elegir entre variar el sistema de dos mediocentros (ha ensayado el 4-4-2 con Ifrán y Borja como referencias) o dejar a Álex Bergantiños como único pivote defensivo y escudero de los jugones Juan Carlos y Rabello, quienes llevarían la manija del mediocampo. Lopo completó el último entrenamiento con aparente normalidad y, salvo contratiempo de última hora, parece dispuesto a mantenerse en el once titular.

En cualquier caso, el retorno parece a la vuelta de la esquina para este Dépor que sabe que Soria vale un ascenso.

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