Ascenso del Deportivo: El triunfo del equipo mutante

M. P. R. LA VOZ / REDACCIÓN

TORRE DE MARATHÓN

Foto vestuario
CELEBRACIÓN EN EL VESTUARIO

El Dépor ha sabido adaptarse a sus múltiples rostros, cambiantes por las necesidades, las lesiones y la exigencia del ascenso

02 jun 2014 . Actualizado a las 01:24 h.

El Deportivo no tuvo un momento de respiro en una temporada que se jugó en el campo, en los despachos y en los bancos. Siempre en tensión, con la constante Fernando Vázquez como estrella que marcó el norte, el equipo blanquiazul mutó una y otra vez en función del tope salarial, de sus limitaciones económicas, de las lesiones, de sus necesidades en el campo y, sobre todo, ante la premura de un ascenso obligado más allá del prestigio deportivo. Con Lux, Insua y Juan Domínguez como base, el Dépor más cambiante acabó imponiéndose con mucho esfuerzo e incertidumbre en el último mes de competición, en una Liga de clones, de equipos agerridos y justos de calidad, que tanto ganaban al líder como perdían con el colista.

Para hacerse una idea. El Deportivo arrancó la Liga en Las Palmas con la siguiente alineación: Lux; Laure, Insua, Kaká, Manuel Pablo; Álex Bergantiños, Juan Domínguez; Bruno Gama (Bicho, min 87), Arizmendi (Juan Carlos, min 80), Culio; Luis (Rudy, min 75). A mitad del torneo, se proclamó campeón de invierno con un poco glamuroso empate sin goles en casa contra el Girona. Jugaron entonces Lux; Manuel Pablo, Marchena, Insua, Manuel Pablo; Álex Bergantiños; Núñez (Teles, min.76), Juan Carlos (Arizmendi, min.56), Juan Domínguez, Rudy (Luis Fernández, min.66); y Borja Bastón. En ambos enunciados el Deportivo muestra más de la mitad de jugadores que o bien no terminaron la temporada o bien se convirtieron en secundarios, cuando no en marginales. Durante tramos de la Liga, el Dépor fue como un equipo de baloncesto lleno de temporeros a los que se descarta por rendimiento, lesión o recuperación de su sustituto.

Influyeron desde el inicio los condicionantes económicos. Tras el descenso, se fueron Aranzubía, Zé Castro, Riki, Aythami, Valerón, Silvio, Abel Aguilar, Pizzi, Nelson Oliveira, Ayoze, Tiago Pinto y Jesús Vázquez (también Evaldo, Assunçâo y Roderick, en caso de que alguien los echara de menos). En plena vorágine del proceso concursal, la Liga se puso férrea con el límite salarial y el Dépor quedó muy lejos del equipo de campanillas con el que se logró el anterior regreso a Primera. Reforzado apenas con Arizmendi, Wilk, Culio, y Rudy, con la Liga ya empezada llegaron Borja Bastón, Fabricio y Luisinho. Las estrecheces económicas forzaron un juego de sillas calientes con la competición ya en marcha, y el vestuario se convirtió en una especie de puerta giratoria en el que entraban y salían jugadores en función de una tabla salarial.