Una mano de fallos para pensar

El Dépor debe corregir su fútbol y su intensidad antes del derbi del sábado


a coruña / la voz

La mejor Ponferradina desnudó los defectos de un Dépor que pareció tomarse un respiro en plena competición y ante su público. Riazor volvió a asistir al juego más pobre de su equipo. Solo el paso de las horas y los sucesivos fracasos de los contrincantes por el ascenso en recortar la ventaja del líder de Segunda han edulcorado un resultado sonrojante. Estos son los errores cometidos y que deben hacer espabilar a los coruñeses de cara al derbi del sábado (18.15 horas, La Sexta) en Lugo.

Elaboración

El marcaje sobre Juan Domínguez cortocircuitó todo el juego de ataque

El exdeportivista Claudio había estudiado a la perfección cómo tomar al asalto Riazor. Situó a Fofo sobre Domínguez y tapó así la salida natural del balón de un Dépor lanzado en las últimas jornadas, que echó en falta un conductor de juego. Al término del partido Fernando Vázquez reconoció que en el descanso había pedido a Rabello que retrasase su posición y colaborase más con el mediocentro para la construcción del fútbol deportivista. Incluso Insua llegó a sumarse a esta labor mientras adelantaba su posición desde la defensa en varias fases del choque.

Plan

La banda derecha se convirtió en una autopista para los jugadores rivales

La Ponferradina cargó preferentemente su fútbol de ataque por su banda izquierda, donde disfrutó de superioridad una y otra vez. Las pérdidas de Sissoko nunca fueron acompañadas de trabajo defensivo por su parte, así que Laure, todo pulmón, pero falto de técnica, se enfrentó a repetidos uno contra dos. Además, Yuri, una pesadilla, cayó en repetidas ocasiones en aquella banda, donde desplazó fuera de su posición a un Lopo que optó antes por la contundencia que por la experiencia para imponerse a su crecido contrincante.

errores

Errores

Sin posesión, ni recuperación, ni contragolpe

Como en las últimas jornadas contra el Recreativo y el Mallorca, la apuesta del Dépor pasaba antes por el dominio que por el contragolpe, pero nunca se encontró cómodo para utilizar ni una ni otra opción. Quería la posesión (acabó imponiéndose en esta faceta por 56 % - 44 %), pero apenas pudo robar el balón para generar peligro. En esta faceta llamó la atención la escasa presión que ejerció en el rival su línea más avanzada, pues ni Ifrán, ni Sissoko, ni Rabello parecieron presionar con la necesaria intensidad. Si a la falta de recuperaciones a favor del equipo coruñés se une la auténtica plaga de pérdidas e imprecisiones que sufrió en el mediocampo, se entiende la comodidad con que la Ponferradina llegó una y otra vez a las inmediaciones de Lux.

Figuras

Mal partido de Ifrán, Rabello y Sissoko

Ni los mediapuntas, ni tampoco Ifrán, autor de dos goles en los tres últimos encuentros, marcaron diferencias. Se trata de futbolistas vertiginosos, capaces de resolver un partido gracias a su talento, pero con el Dépor por detrás en el marcador insistieron en las jugadas individuales. No ayudaron a que su equipo jugase con paciencia y recordase su apuesta inicial: la de mantener el dominio del juego.

Defensa

La soledad de Insua, Seoane y Lux

Con Laure sobrepasado una y otra vez y Lopo distraído en cuitas con Yuri, la elogiada solvencia defensiva del Dépor saltó por los aires. Los únicos que sostuvieron la línea de retaguardia fueron Insua y Seoane, quien sigue jugando a banda cambiada. El central se convirtió en el último bastión antes de que los ataques de la Ponferradina encarasen a Lux. Este salvó los muebles en más de una ocasión, porque no es común que tras un 0-3 el portero se destaque como el mejor del equipo.

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