Un premio extra

José M. Fernández PUNTO Y COMA

TORRE DE MARATHÓN

Peor que no prometer un incentivo por realizar un trabajo es no pagar lo prometido. Así ha sucedido en los últimos años en la plaza de Pontevedra, donde el incumpliento era casi una norma. El Dépor tiene un pie y medio en Primera, un lugar al que volverá con una mochila a cuestas que hipotecará su futuro durante prácticamente los próximos tres decenios, y especialmente pesada hasta el 2023. Acordar un incentivo por el ascenso sin saber lo que le espera a la vuelta de la esquina supone repetir algunos de los errores que han llevado al club a su situación actual. De hecho, en la deuda figura la prima del último ascenso, cuando se prometía lo que no podía gastar.

Otro asunto muy distinto es el cuerpo técnico y la plantilla merecerían un premio extra si devuelven al equipo a la primera categoría. Y nadie puede poner en duda que lo merecen. Por el objetivo en sí mismo, pero también por haber sorteado una situación extradeportiva que a otros les ha pesado como una losa. Su comportamiento durante los últimos meses ha sido ejemplar.

Fernando Vázquez se ha reinventado a lo largo de la temporada unas cuentas veces; y siempre ha superado las dificultades. En primer lugar, por llevar sobre sus hombros durante meses la carga emocional de un club al borde de la liquidación; después, por apechugar con un plantel escaso; y en tercer lugar, por adaptarse a una renovación importante en el mercado invernal.

Si en el haber del técnico hay que depositar gran parte de la responsabilidad de la envidiable situación deportiva actual, tiene también un enorme valor la apuesta de los jugadores por un proyecto que navegaba a la deriva y su comportamiento posterior. El ascenso, afortunadamente, no descansa en la posibilidad de un merecido premio extra.