Diferencia entre jugar o hacer gol

Vicente Leirachá
Vicente Leirachá PUNTO DE MIRA

TORRE DE MARATHÓN

No todos los futbolistas marcan goles, entre otras razones porque ni siquiera lo intentan, dejando la misión a los compañeros más adelantados del equipo. «El Tenerife sabe como golear», era el titular de ayer. «¿Y cómo se aprende eso de meter goles?», preguntó ayer en la farmacia un veterano deportivista. Tan veterano, que siguió hablando y recordándonos a los presentes como Chacho metía muchos goles en Riazor, antes de la guerra. «¿Por qué en el Deportivo marcaba tantos y menos en el Atlético de Madrid?», preguntó el farmacéutico. Y aquí intervine, ayudándole al veterano seguidor deportivista y explicándole que la respuesta tiene dos vertientes: «Chacho también marcaba goles, en Madrid, nada menos que 6 en un solo partido, contra Bulgaria (13-0) valedero para el Mundial del año 34».

El gol es fruto de la intuición del chaval. No destaca ese jovencísimo muchacho que se inicia corriendo tras la pelota, mientras que otros quieren el balón y buscan la oportunidad de chutar a gol. Entre estos figuró Chacho desde que empezó, con 13 años, jugando en el Varela Silvari. Fue figura, precisamente por su precisión en los tiros a puerta, en el Deportivo y en el At. Madrid con una trayectoria alterada por la interrupción que originó la guerra española de 1936. El coruñés Eduardo González Valiño (Chacho) fue un adelantado de otros que lucieron el número 10 del fútbol español, con grandes sucesores de la talla de Luis Suárez o Carlos Pellicer, quienes si bien es verdad que no fueron goleadores natos, sí que fabricaban ocasiones para que los anotasen sus compañeros.