El canterano cree que la evolución del equipo radica en perfeccionar el último pase hacia el gol
19 mar 2014 . Actualizado a las 14:18 h.A Álex Bergantiños (A Coruña, 1985) se le ilumina la cara cada vez que recuerda los partidos en la pista de su barrio, La Sagrada, y cuando rememora las partidas de tenis y los paseos en bicicleta con sus primos durante los largos días del verano. «Soy un enfermo de todos los deportes. Mis amigos me llaman la Guía Deportiva, porque devoro lo que me echen», confiesa con la misma naturalidad con la que se pone a perseguir una pelota sobre un campo de fútbol. Pero «mi madre siempre decía que desde que tenía tres años el balón fue mi juguete preferido», comenta. Ahora está en el equipo en el que siempre quiso estar. «Es la mayor recompensa que uno puede tener». Y asegura que el Deportivo se encuentra en una situación privilegiada para afrontar este final de infarto que le espera a la Segunda División. «Si a principio de la temporada nos dijesen que estaríamos así, no nos lo creeríamos», destaca.
-¿La Segunda se ha vuelto loca?
-Todo está tremendamente igualado. Como dije la semana pasada, la competición más apretada en la que he estado nunca. Nadie consigue enganchar dos o tres victorias de forma consecutivas. Los partidos se deciden en pequeños detalles y en esa guerra vamos a estar hasta el final.
-¿Quiénes pueden ser los rivales en este esprint definitivo?
-No sé qué pensar, la verdad. Porque a equipos como Mallorca o Zaragoza, que todo el mundo presumía que estarían arriba, les está costando un mundo; Las Palmas era de los favoritos y parece que, poco a poco, se está reenganchando; y Sporting, Recreativo y Eibar han sido muy regulares durante todo el año... es difícil decir nombres.
-Fernando Vázquez se mostró satisfecho del resultado contra el Barça B; la grada, sin embargo, quedó menos complacida.
-En el vestuario sabíamos que el Barça B es un grupo de chavales que cuando juega en estadios importantes siempre se motiva. Ganaron en Mallorca y en Zaragoza, por ejemplo. Son la clase de equipos que te suelen restar puntos y el hecho de sumar nos hizo distanciarnos un poco más del tercer clasificado. Estoy convencido de que nos quedan partidos que van a ser más sencillos de ganar que este último. El punto fue importante.
-¿Cómo se adaptó el equipo al cambio de sistema, a la defensa de tres centrales?
-Es difícil de analizar. Precisamente por el rival que teníamos delante, quizás el más diferente a todos los que hay en Segunda. Imita a la primera plantilla, apuesta en todo momento por tener la posesión. Abren los centrales, lo que les posibilita sacar el balón controlado, y asumen riesgos en cada acción. Por eso, nuestra misión era equilibrar su dominio con presión y en la segunda parte estuvimos bien. Casi no concedimos ocasiones, y, en ese sentido, tal vez nos sentimos más cómodos que otros días.
-Desde fuera, parece que han renunciado a la posesión.
-Todos los equipos quieren tener el balón, pero quizás en partidos como el del otro día, no importaba tanto tener el balón sino dónde lo robabas. Las posesiones largas no significan disponer de ocasiones de gol. A veces si recuperas y sales rápido, generas más peligro. Debemos ser más verticales y acertar en el último pase para hacer daño, porque el equipo atrás es fuerte y solidario.
-¿Existe ahora más presión por el ascenso o hace dos años?
-Es diferente. Ahora hay presión por la situación del club. El ascenso es importantísimo para la viabilidad del Deportivo. Hace dos años éramos el equipo favorito, la mejor plantilla, y estábamos obligados a ganar cada semana.
-En la plantilla hay gente con mucha experiencia, ¿su aportación va a ser vital en este final de infarto?
-Nos esperan momentos tensos, de muchos nervios. Los que quedamos del ascenso de hace dos años lo recordamos muy bien. Fue un desenlace muy duro y esa experiencia también nos servirá para transmitírsela a los nuevos.
-¿Han asimilado bien la reconstrucción constante en la que ha vivido el Dépor esta temporada?
-Desde Monforte hasta ahora hemos evolucionado una barbaridad. Pero no es nada nuevo, ha sido el sino del Dépor en estos últimos años, el de un equipo camaleónico capaz de adaptarse a sus circunstancias. En esta época de dificultades económicas, los clubes están obligados a hacer cambios constantes en las plantillas y quizás nos hemos convertido en uno de los máximos exponentes de esta forma de planificación. El entrenador tiene mucho mérito. No tiene que ser sencillo trabajar con tantas alteraciones en un vestuario. Por suerte, es un grupo sano, en el que toda la gente que llega nueva se amolda rápido.
-¿Necesitaba el equipo un cuarto delantero?
-El tiempo lo dirá. Si viene y hace goles, diremos todos que sí. La baja de Salomão nos hizo bastante daño, porque era un jugador de banda que aportaba velocidad por fuera. Pero confío en que Sissoko nos eche una mano en lo que queda de Liga. Se está poniendo a tono.
-La falta de dinero se ha transformado en oportunidades para la cantera.
-Hace cuatro o cinco años cuando me fui a Jerez era casi imposible abrirse un hueco en el primer, porque había 25 o 30 profesionales la plantilla. Hoy, por las necesidades, se está abriendo más camino a los que viene de abajo. Creo que lo ideal sería un equilibrio entre fichajes de alto nivel y espacio para el crecimiento de la cantera.