Firmeza y épica

José M. Fernández PUNTO Y COMA

TORRE DE MARATHÓN

13 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Cambiar para que todo siga igual, o incluso para empeorar. El Dépor sigue encaramado en posición de ascenso directo, algo impensable allá por el mes de agosto, pero, paradójicamente, su juego transmite ahora menos seguridad, justo después de ampliar su fondo de armario en el mercado invernal. Hasta tal punto encendió las alarmas la derrota en Miranda que el Barça B aparece en el horizonte como si se tratara del hermano mayor. El Dépor basó su más que aceptable primera vuelta en la seguridad en lo que hacía; su juego no era brillante, pero sí reconocible, y sabía cual era el camino: los limitados recursos aplicados a la firmeza defensiva. Aunque suficiente para la mitad de la temporada, se intuía escaso combustible para evitar los agobios finales. En la obligada transición para generar fútbol, para componer un nuevo puzle con Rabello, Toché, Lopo o Sissoko, el Dépor parece haber extraviado la brújula. Las piezas no han encajado, genera incluso menos fútbol que en el tramo inicial de la competición y han aparecido las dudas. Ha sido incapaz de mantener la puerta a cero desde que empezó febrero y los 7 últimos puntos los ha sumado sobre la campana, en un postrero y alocado ataque de dignidad de última hora. A lo mejor es porque ese el único camino posible. Firmeza y épica.