Los técnicos creen que la perla avanza paso a paso en su forja como futbolista
22 feb 2014 . Actualizado a las 12:33 h.Los futbolistas del Fabril vieron ayer el vídeo del partido del pasado domingo contra el Betanzos. Es el plan habitual, pues esta sesión, que en otros equipos se celebra durante el primer entrenamiento de la semana, en el filial deportivista se pospone a los viernes para que también participe Bicho, quien de lunes a jueves se entrena con la primera plantilla. La perla más preciada de la cantera deportivista, que anteayer cumplió 18 años y cuyo contrato finaliza en el 2017, ha completado una nueva semana de su construcción como futbolista profesional.
Muchos confiaban que el dorsal 30 de Bicho fuese uno más entre los habituales del primer equipo. Pero el esperado asalto a la élite se dilata para este menudo mediapunta genial, un zurdo del que todos hablaban en A Coruña, pero al que muy pocos habían visto jugar hasta que Fernando Vázquez se lo llevó a la miniconcentración de Monforte y el jugador marcó de vaselina al Pontevedra y disputó cinco de las seis primeras jornadas de Liga.
En cambio, el transcurso de la competición, en la que se ha pasado un buen puñado de partidos sin participación en el banquillo, y los últimos fichajes de invierno han apagado su protagonismo, así como el de la mayoría de los fabrilistas que abrieron la temporada. En las últimas semanas el juvenil juega con el filial, en Tercera, con el que se acerca a los 800 minutos. Sumados a los 300 en el primer equipo, con el que no había vuelto a saltar al césped desde octubre, apenas supera el millar de minutos de juego. «Tuvo una lesión que lo paró un poco, está sufriendo una serie de cargas y de estímulos que su cuerpo está notando y ese proceso es lo que explica cierta bajada de rendimiento. Pero el paso del tiempo lo va a hacer un futbolista más duro, más fuerte y mejor», afirma Vázquez.
Tranquilidad
Desde su entorno mantienen la calma. «Está asumiendo con naturalidad todo lo que le está pasando. Es muy bueno y seguro que va a llegar», afirman. Uno de sus mejores amigos es su compañero el delantero Dani Iglesias: «Para mí es el ejemplo de persona con la cabeza bien amueblada. No lo he visto triste ni con los fichajes ni con ninguna otra cosa». Y el también canterano Insua subraya esa madurez: «No es fácil estar a caballo entre un equipo y el otro [al propio central le tocó pasar por esto al final de la temporada pasada, tras debutar en San Mamés], pero lo lleva bastante bien y lo veo muy maduro para la edad que tiene».
El propio Bicho se refería a su momento de juego hace dos días en los micrófonos de Onda Cero: «No me esperaba subir tan rápido al primer equipo. Sé que mi equipo es el Fabril y tengo que seguir peleando para poder tener algún minuto más arriba». José Luis Devesa, quien lo entrena en el filial, pone el acento en la juventud del jugador. «Es juvenil de segundo año y de repente se ha encontrado en esta situación. Todos están pendientes de él y todos esperan que coja el equipo a la espalda y él sí que lo coge, pero hay que tener paciencia». La explosión de Bicho sigue su curso.