Rival de buenos recuerdos


La Unión Deportiva Las Palmas es el equipo, geográficamente hablando, más alejado de Riazor, campo en donde se vio jugar a los canarios en pocas ocasiones si se les compara con el resto de los conjuntos españoles. Lo recuerdo por vez primera en la lejana temporada 1951-52, partido ganado (3-1) por los coruñeses con la siguiente alineación: Acuña; Millán, Ponte, Goberna; Maristany, Cuenca; Corcuera, Oswaldo, Arsenio, Moll y Muñiz con el legendario Chacho en el banquillo de entrenador. Fue la primera temporada del equipo canario compitiendo en la Península con los gastos de desplazamiento pagados por la Delegación de Deportes, según orden del general Moscardó al que se habían dirigido los equipos canarios junto con el Atlético Tetuán, Ceuta y Melilla que también reclamaron competir en la Liga peninsular, con esa ayuda extra en metálico para los desplazamientos.

Las Canarias son unas islas que siempre aportaron excelentes jugadores al fútbol peninsular. Celta y Deportivo contaron en sus filas con nombres que siguen en el recuerdo de los más veteranos aficionados quienes, sin duda, gustarán de recordar algunos de los más representativos: Hilario Marrero (en primer lugar como el más sobresaliente), Fuentes, Del Pino, Roig, Elzo, Castellanos sin entrar en los que defendieron la selección nacional, como fueron Campos, Jorge, Arencibia, Mesa y otros. A Valerón y Manuel Pablo, se les verá hoy en un Riazor que siempre supo valorarlos y no hace falta nombrarlos.

Vuelve el equipo de Las Palmas, siempre bien recibido en Riazor, en donde suele dejar sello de calidad, con un fútbol frecuentemente tachado de muy blando.

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Rival de buenos recuerdos