Pudo ser mejor, también peor

TORRE DE MARATHÓN

No hay nada como el fútbol», diría Arsenio refiriéndose a la emoción vivida en los momentos finales de este Deportivo-Numancia (3-3) jugado ayer en Riazor. El partido había sido anunciado con pronóstico favorable para los coruñeses, quienes, en los últimos minutos, vivieron momentos convulsos (uno y otro equipo, hay que decirlo) cuando veían el encuentro ganado y perdido a la vez, para terminar cediendo un empate que no dejó satisfechos ni a los numantinos ni al deportivismo.

Desde el técnico de Castrofeito hasta ese desconocido seguidor a quien las Navidades brindaron ocasión para venir a casa y acudir al partido de Riazor, nadie salió contento del campo. Tampoco tienen justificada su queja porque lo sucedido son esas sorpresas que brinda el fútbol, en tanto el árbitro no señala el final.

Dejando de lado la retórica, no estaría demás recordar la advertencia que hicimos ayer a los aficionados coruñeses, haciéndoles ver que el Numancia venía con etiqueta de equipo goleador, virtud que confirmó batiendo por tres veces al guardameta coruñés. «El rival no es un adversario vulgar», apuntamos sin contar que batiera a Lux en tres ocasiones dato que justifica la frase de Arsenio: «No hay nada como el fútbol».