El argentino es el jugador más amonestado de la Liga, lo que opaca su condición de clave en el ataque coruñés
16 dic 2013 . Actualizado a las 21:26 h.Juan Emmanuel Culio muestra dos caras. Una, la del jugador clave en el ataque del Deportivo. La otra, la de un carácter indomable que en Eibar volvió a salir a relucir y casi condiciona el partido a los 25 minutos. El argentino es el jugador más amonestado de la Segunda división y esta estadística compite con otras en las que demuestra su papel decisivo en la faceta ofensiva de un equipo al que le cuesta generar ocasiones de gol.
Culio ha visto ya 9 tarjetas amarillas en lo que va de campeonato y una roja (en Las Palmas). Su estilo de juego canchero, muy argentino, siempre con una palabra que decir a rivales y árbitros, apunto estuvo de costarle un gran disgusto al Dépor ante el Eibar. Culio soltó el brazo sobre morales y le impactó en la cara. El árbitro sólo consideró una amarilla y el Deportivo respiró aliviado porque le quedaban 75 minutos por delante en Ipurua.
Además de la inferioridad, el Dépor perdería a un Culio clave de medio campo hacia delante. El máximo asistente del equipo (3 pases decisivos en lo que va de Liga), está en lo más alto de los ránkings de centros y pases clave (todo aquel pase que acaba en un tiro a puerta de un compañero sin que termine en gol). Según Opta, Culio es el segundo jugador que más centros al área mete (152, sólo por detrás del coruñés del Numancia Julio Álvarez). La importancia a balón parado y su facilidad de golpeo sitúa a Culio como un ejemplar muy valioso para el Dépor, al que le cuesta generar ocasiones en estático.
Además, es cuarto en toda la Segunda división en pases clave, con 39. Una cifra considerable si se tiene en cuenta que el Dépor es tercero por la cola en remates a puerta. Estas son las dos caras de Culio, un jugador que se torna imprescindible por su rendimiento ofensivo pero cuyo carácter indomable estuvo cerca de costar un disgusto mayor en Eibar. En Ipurua, molesto con un partido en el que nunca estuvo a gusto, se peleó con los rivales, con el césped e incluso con su sustitución a pocos minutos del final.