Profundidad, al fin

Xurxo Fernández Fernández
xurxo fernández A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

El Dépor controló el encuentro y llegó por las bandas, pero sigue faltando pegada

21 oct 2013 . Actualizado a las 15:38 h.

A la tercera. Como debe ser. Tras los fiascos de los anunciados cambios de imagen frente al Mirandés y el Alcorcón (saldados, eso sí, con cuatro puntos), el Dépor empezó ayer a carburar en casa durante la que se presumía como la cita de mayor envergadura hasta la fecha. Espabiló ante el Zaragoza. Mantuvo el orden habitual y además consiguió pisar con asiduidad el campo ajeno. Aunque el mayor empaque no vino acompañado de pegada, Riazor empezó a disfrutar de su equipo. Por fin.

Subidas de los laterales

Apoyos constantes de Laure y Luisinho

A fuerza de repetir, parece que alguno ha encontrado el camino. Los ejercicios de Abegondo dan frutos, o eso parece cuando los centros de Laure dejan de perderse por la banda contraria y se acercan a la zona de remate. El madrileño combinó ayer su habitual contundencia defensiva con el acierto en las subidas. Pese a la inoperancia de Arizmendi, el lateral consiguió que el Dépor generase peligro en su costado derecho. Una sensación que se acrecentó con la entrada de Núñez, desacertadísimo en el pase, pero al menos más voluntarioso y vertical que el ex del Getafe.

Por la izquierda, Rudy volvió a desesperar con su necesidad de recrearse y pisar la bola en cada acción, aunque encara siempre, atrae rivales y genera muchísimos espacios. De ellos se aprovechó Luisinho. El zurdo recuperó la titularidad y reactivó la orilla izquierda.

Salidas desde atrás

Arranques de los centrales y omnipresencia de Culio

La presencia de la zaga del medio campo hacia adelante no se limitó a los laterales. Movilla se volcó en atar en corto a Juan Domínguez obligando al Dépor a buscar alternativas. Variantes que unas veces pasaron por la pareja de centrales y otras por la aparición de Culio en la medular. Bergantiños se atrevió con los desplazamientos en largo, mientras que Insua optó por sus habituales arrancadas. Alternativas que obligaron al Zaragoza a ampliar su vigilancia y dejar más espacios. Metros que no supieron aprovechar Rudy, Borja y Arizmendi, los tres jugadores blanquiazules con más presencia en el área rival.

Wilk se multiplica

El polaco minimiza al rival y facilita el juego a sus compañeros

El futbolista con más presencia sobre el césped de Riazor fue Wilk. El polaco apenas genera juego, pero permite que sus compañeros asuman esta tarea sin preocupaciones. Ocupando el puesto de central o el de lateral. Además, dificulta las transiciones del rival en distintas zonas del campo y no da un solo balón por perdido.