«¿Y cómo cortaría esa fuga de puntos que, según dice, es uno de los problemas del Deportivo?», me preguntó ayer un vecino a guisa de saludo matinal. Ambos entramos en materia, a vueltas con lo de que este Dépor no termina de resolver los problemas que le impiden inclinar los marcadores de su lado. Esa es la cuestión?
Cuando un equipo no gana, sus seguidores suelen culpar a los delanteros a quienes señalan como ineficaces en el área contraria. ¿Y cómo defiende ese mismo equipo en el área propia? A un equipo como el Deportivo, que presume de aspiraciones, no se le puede aceptar el comportamiento que demuestra en Riazor, en donde está obligado a ganar salvo en esos partidos que se tuercen inexplicablemente. Incluso ganar a los rivales calificados como líderes en el grupo, pero nunca aceptar como normal la pérdida de ocho puntos (8) en los contados partidos que lleva jugados ante sus propios seguidores. A esta Liga le esperan 34 jornadas más. Ahí es donde está -o debería estar- la buena senda por la que tiene forzosamente que entrar y pisar con firmeza el equipo que dirige Fernando Vázquez. ¿Qué les parece ganar el domingo próximo al filial del Barcelona, y repetir el triunfo el 20 de este mes en Riazor frente al Zaragoza? Solo con pensar que así vaya a suceder, aliviará automáticamente la preocupación que hoy por hoy se palpa en el ánimo de los deportivistas. Confesarlo es ir con la verdad por delante.