Rudy fue el único agitador de un duelo espeso que el Dépor acabó mejor
06 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Una primera parte infame y la falta de acierto en la segunda derivaron en el primer empate (a nada) del Dépor en lo que va de campaña. Colofón, el del marcador inmóvil, a un duelo disputado entre dos equipos esforzados pero faltos de chispa, salvo la que tuvo Rudy. La anarquía del portugués espabiló a sus compañeros y dejó a un «uy» de distancia la quinta victoria blanquiazul.
Rudy
Diferente, para lo bueno y para lo malo
La lesión de Arizmendi desencadenó la titularidad de Rudy. Un relevo entre dos jugadores antagónicos. El primero ha pasado casi desapercibido desde su buen encuentro en Las Palmas (en la primera jornada). Ordenado y atento al juego sin balón, si algo aportó fueron espacios para Borja y la segunda línea. El portugués destaca por todo lo contrario. Pasa cada minuto en el campo en pos de la pelota.
Incapaz de mantener la posición, ayer cambió constantemente de banda y de altura, entre la medular y el área pequeña del rival. En ocasiones su presencia interrumpió las jugadas de sus compañeros, pero fue el único que se atrevió a encarar constantemente. Ni siquiera su inocuidad del primer acto le hizo desistir en el segundo.
El arrojo tuvo el premio de la mejor jugada del choque. Con un par de fintas dejó atrás a Iván y a Caneda y todavía tuvo tiempo de levantar la cabeza antes de centrar. Observó que Borja arrastraba rivales al primer palo mientras Juan Carlos irrumpía en el segundo. El canterano falló a puerta vacía.
La estrategia
Media docena saques de esquina sin destino
La primera parte concluyó con el árbitro buscando los focos. El colegiado no permitió lanzar un saque de esquina a favor de los blanquiazules que se había producido antes incluso de llegar al descuento. Los antecedentes tranquilizarán la conciencia del trencilla. En los primeros tres cuartos de hora el Dépor sacó cuatro veces desde el córner. La más peligrosa fue un pase en corto que después colgó Juan Carlos y la zaga del Mirandés despejó antes de que le llegase a Rudy. Tras el descanso hubo otras dos opciones desde la esquina sin premio. Culio fue el lanzador y buscó casi siempre el primer palo.
La única acción de estrategia que no botó el argentino concluyó con un balón al larguero tras el paradón de Dani Jiménez al remate de Bergantiños. Juan Carlos había sacado la falta lateral.
En defensa, Wilk fue el más acertado a la hora de interceptar las intentonas de los castellanos a balón parado. Pese a la sensación de peligro que generaron, la única que puso en serios aprietos a Lux llegó en el descuento y por un malentendido con Luis Fernández.
La forma física
Lo del Alcorcón queda olvidado
Además de la solidez, si algo había caracterizado al Dépor hasta hace un par de semanas era su superioridad física en los tramos finales de los partidos. El Alcorcón supuso un lunar que ayer quedó olvidado. Frente a un oponente tan correoso como el Mirandés, el equipo de Fernando Vázquez regresó del vestuario con una enorme intensidad que mantuvo hasta el pitido final. Mientras varios jugadores contrarios se veían desfondados, los blanquiazules no escatimaron esfuerzos. En una competición tan igualada, la resistencia es un detalle fundamental y más con una plantilla tan escasa como la coruñesa.
Los cambios
Luisinho de extremo y sin pivote de contención
Ante la superioridad de los suyos y con la urgente necesidad de plasmarla en el marcador, el míster repitió los pasos dados frente al Córdoba. Retiró al hombre de contención en la medular (ante los andaluces fueron dos los sacrificados) y Juando quedó sin escolta. Además, Luisinho acabó de extremo, por delante de Manuel Pablo.