La última falacia de Lendoiro

Antón Bruquetas A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Fernández Maestre y Prada son los administradores.
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Culpa a los administradores concursales de no dejarle gastar más en fichajes y oculta que fueron nombrados para proteger a los acreedores y cumplir la ley

24 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Para maquillar culpas propias no hay nada más sencillo que encontrar un blanco fácil hacia el que desviar la atención. El presidente del Deportivo conoce bien la fórmula y la ha empezado a aplicar con los administradores concursales, las personas designadas por el juez para defender, principalmente, los intereses de los acreedores con quienes acumuló durante sus años de gestión una deuda de 156 millones de euros. A ellos, que encontraron 1.000 euros en la caja del club cuando llegaron, Lendoiro no se ha cansado de pedirles más dinero para fichajes. Pero, ¿cuál es la obligación de los administradores? ¿Es razonable que Lendoiro les exija que gasten más o es otra cortina de humo del dirigente?

Su función

Garantizar el cobro de la mayor cantidad posible de la deuda

«La función de un administrador concursal es, en esencia, tutelar todo el proceso para que los acreedores cobren la mayor cuantía posible -ya que, el Deportivo no dispone de patrimonio suficiente para pagar todas sus deudas, de ahí su situación de insolvencia- sobre las cantidades que se les adeuda», explica el experto en Derecho concursal Rafael González del Río, socio de Caruncho, Tomé & Judel Abogados y Asesores Fiscales. «Su actividad se limita al ámbito jurídico-económico, en la parcela deportiva no intervienen. Se limitan a recoger los informes de la dirección deportiva y a evaluar su viabilidad», resalta.

El tope salarial

Razonado con la Liga

La administración concursal del Deportivo, ejercida por la firma AD Cryex, ha desautorizado incorporaciones durante este mes, mientras no se diese salida a las fichas más altas de la plantilla. Una medida que ha sido criticada por el Consejo de Administración. Cumplía, sin embargo, con el tope salarial de cinco millones de euros que fijó la Liga, después de conocer la situación económica de la entidad. Es uno de los cinco más altos de toda la Segunda División. «Lo lógico es que los administradores concursales se adhieran a ese tope, porque procede de un organismo con experiencia en el sector donde la concursada [el Deportivo] desarrolla su actividad. Además, saltárselo de forma unilateral podría tener consecuencias lesivas para la sociedad y los acreedores», recalca González del Río, quien agrega: «Pero los administradores tienen potestad para fijar límites más restrictivos en el caso de que aprecien que con esos gastos corrientes se puede poner en riesgo el derecho de cobro de los acreedores».

Negligencia grave

Vivir por encima de las posibilidades de la sociedad

¿Qué ocurriría si los administradores decidiesen autorizar fichajes por encima de las posibilidades del club? «Los administradores concursales intentamos no hacer cosas arriesgadas. Tratamos de pagar lo que se puede pagar. Pero en el caso de que alguno se lanzase a autorizar una operación por encima de las posibilidades de la sociedad, podría incurrir en una negligencia grave», destaca Rafael González del Río. Tanto el Deportivo, como los acreedores, e incluso terceros que se sientan perjudicados, podrían exigirles responsabilidades.

Su remuneración

Regulada por la legislación

Otra de las críticas habituales sobre los administradores concursales es la remuneración por sus servicios. Está regulada por el Real Decreto 1860/2004, del 6 de septiembre, y depende del activo y del pasivo de la sociedad y de la complejidad del concurso. Lo autoriza el juez y puede ser recurrido por cualquiera de las partes. El salario es con cargo a la masa del concurso y su cobro en numerosas ocasiones se complica. El sueldo disminuye en caso de liquidación de la sociedad.

La afición

¿Son razonadas las críticas hacia los administradores?

Después de que Lendoiro, cuya manera de gastar de forma desproporcionada provocó precisamente la llegada de los administradores concursales al club, los culpase de obstaculizar fichajes (de no permitirle seguir gastando), un grupo de radicales realizó pintadas amenazadoras en el despacho de uno de ellos, Julio Fernández Maestre. Para numerosos expertos consultados, Julio Fernández Maestre y Francisco Prada se han volcado tanto en garantizar el cobro a los acreedores como en la supervivencia del Deportivo dada su trascendencia social.