Con un reto entre las manos

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández MONFORTE / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

El relevo en el puesto de entrenador de porteros ha traído al Dépor nuevas rutinas de trabajo para quienes compiten por una plaza bajo palos

26 jul 2013 . Actualizado a las 14:31 h.

Aunque Manu Sotelo asistiera a la escuela de Sambade, el libro del nuevo afinador de los arqueros del Deportivo encierra varios capítulos distintos al de su predecesor en el cargo. El cangués está aprovechando la concentración monfortina para ponerlos en práctica y sacar el jugo a tres metas de alto nivel. «Aquí el área de porteros va de la mano del resto del equipo. Tenemos una planificación aislada y después otra en entrenamientos compartidos. El objetivo es llegar perfectamente al primer partido», detalla Sotelo.

Exigencia física

Si por algo está distinguiéndose esta pretemporada es por la alta exigencia física de los entrenamientos. Aranzubia, Lux y David Gómez suelen librarse de las pruebas de resistencia y de los duros circuitos. «No tiene nada que ver la carga física del jugador de campo con la del portero, porque en competición no tienen que dar el mismo rendimiento en ese aspecto», explica el preparador llegado del Celta. Sin embargo, las pesas, las cuerdas y los balones medicinales también son una constante en sus prácticas. También las repeticiones bajo palos o los ejercicios de salida de balón (en los que Dani sigue brillando). «Trabajo mucho las situaciones de juego», subraya el nuevo hombre del equipo técnico de Fernando Vázquez.

Entrenamientos participativos

Si algo queda claro en el estilo de Manu Sotelo, es que se basa más en el convencimiento que en la imposición, algo para lo que el preparador necesita contar con la confianza de dos pupilos de su misma quinta. «Al principio podría resultar un problema para mí. Dani es mayor que yo y Germán solo un año más joven. Pero al final sí que se crea la complicidad necesaria, porque nosotros lo que tenemos que hacer es demostrarle en unas semanas al jugador nuestros conocimientos», explica.

«A lo largo de mi experiencia como entrenador me he dado cuenta de que los jugadores de más nivel son los que más escuchan. Los más permeables a lo que les dices son los que más alto llegan», incide el cangués. Y con esa idea en mente, apunta que «no me gusta imponer nada, quiero seducir, influenciar al portero para que trabaje de alguna forma. Ellos escuchan y deciden. Te dicen ?vamos a probarlo?».

Y así sucede en el Dépor: «Muchas veces, cuando planteamos una situación yo prefiero preguntar para hacerlos partícipes. Porque hay muchas formas para resolver una determinada situación de juego, por ejemplo. Si una persona se siente partícipe de un entrenamiento se implica mucho más».

Reaccionar en lugar de intuir

La escuela de Sotelo (como la de Samba) apuesta por un cambio en el método. «Lo que antes se hacía era buscar que el portero parase por intuición y nosotros intentamos que pare por reacción -detalla-. Se decía que el portero tenía que pensar, pero un portero si piensa es para ver cómo recoge el balón de la red. Lo que hay que hacer es crear porteros reactivos, que perciban estímulos y reaccionen en consecuencia».

Una base sobre la que discurre la pretemporada: «Ahora estamos identificando los estímulos. Mecanismos no mecánicos. Que la intuición no sea la base del trabajo del portero y que tu cerebro sea capaz de reaccionar de inmediato ante el estímulo».

Virtudes para elegir

Tras varias semanas de trabajo, Sotelo empieza a conocer las principales virtudes de sus porteros. De David destaca «su concentración. Un aspecto que no se ve pero es importantísimo». En cuanto a Dani, se queda con «su sobriedad y su seriedad bajo palos». Mientras que de Lux elige «el equilibrio entre el juego defensivo y el ofensivo, como buen portero argentino». Los tres llaman la atención por su serenidad: «Es por la capacidad de concentración que les exige su trabajo. Están solos durante el partido y deben estar atentos siempre, aunque actúen poco».