El día que Luis reventó Riazor

Iván Antelo A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

El delantero burelés del Fabril firmó un «hat trick» ante El Palo

24 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El estadio de Riazor ya vibra con Luis Fernández. Ya canta sus goles. Se deleita con su olfato realizador. El delantero del Fabril ofreció un nuevo recital en su partido ante El Palo (4-2), marcando los tres primeros goles de su equipo. Dianas que pueden valer un ascenso a Segunda División B.

El escenario era de los importantes. Un campo de Primera División. Con más de diez mil espectadores en las gradas y un ambiente caldeado. Cabría pensar que al delantero de Burela podría pesarle la presión. O al menos podría imaginarlo quien no conoce la mentalidad de Luis; un chico de 19 años, con el gol continuamente en la cabeza, que se crece ante las adversidades. Un chaval que necesita que le pongan listones altos para así empecinarse en superarlos. Constante, trabajador, tenaz, peleón... ¿Cómo la presión puede hacer mella en un chico de semejante personalidad?

Su nombre es de los que más suenan para dar el salto al primer equipo este verano. Y ayer la grada estaba llena de aficionados ansiosos por poder ilusionarse. Por eso, el nueve del Fabril arrancó con fuerza. Con la sangre repleta de adrenalina. Pero con la mente fría como un témpano. En solo siete minutos se plantó dos veces delante del portero. Dos manos a mano con el portero resueltos en gol. Su única y verdadera obsesión.

El primero lo marcó en el 5. Después de una gran conducción de Diego Vela. El escurridizo lateral metió el balón en profundidad hacia Álvaro Lemos y el santiagués le sirvió el gol en bandeja a Luis. Los Zipi y Zape del fútbol gallego atacaban de nuevo. El 2-0, en el 7, fue tras otro pase en profundidad que el de Burela no desaprovechó corriendo cuarenta metros solo ante el portero. Con antaño lo hacía Roy Makaay.

Y el festival Luis Fernández continuó. Todos aquellos que se acercaron por primera vez a ver al Fabril esta temporada acabaron asombrados con el poderío del nueve. Porque en el 11 volvió a romper el fuera de juego para plantarse solo ante el meta visitante. Con suma tranquilidad, tal y como lo había hecho antes, lo encaró y cuando iba a marcar acabó en el suelo. Derribado. Era penalti y expulsión. El colegiado lo transformó en tarjeta amarilla al deportivista, que además acarrea suspensión. El club recurrirá para intentar sacársela. Pero si la protesta no prospera, se perderá el duelo decisivo por el ascenso.

También de falta

Lo de Luis Fernández fue un escándalo. Un imán para acaparar protagonismo. Estuvo en todas las batallas. También dejó bien patente su exquisito golpeo de balón en una falta en la frontal. Al más puro estilo Neymar en el partido de Brasil ante Italia. Su lanzamiento se marchó rozando la escuadra.

El burelés completó una primera mitad mágica con el gol más importante del partido. El que suponía el 3-2 al filo del descanso. Su equipo estaba contra las cuerdas. Había desperdiciado un 2-0 y amenazaba con desmoronarse, Pero Luis siguió firme. En su mundo de luces, colores y goles. Recogió una gran asistencia de Romay y batió una vez más a Loren.

Los tres tantos de ayer elevan a 27 su cuenta goleadora. Y eso que solo ha jugado 2.199 minutos. Hace un año meditaba dejar el fútbol por una grave lesión de rodilla. Hoy, es una estrella en ciernes. Un ídolo en potencia para todo el deportivismo.