Hablar de cantera es sencillo. Decir que se pretende sacar a seis, siete o quince chavales. Lo difícil es establecer cómo. Poner en marcha un método útil pensando en el futuro, y no solo en resultados a corto plazo. Mantenerlo de forma independiente a las exigencias del primer equipo. Coger un chaval de 17 años y hacerlo debutar no es trabajar con el fútbol base. Antes hay que fijar un organigrama, una metodología (que abarque las distintas edades y niveles), qué entrenadores van a trabajar, saber si están cualificados. Se trata de establecer etapas, porque no se le puede pedir a un niño de siete años que juegue siempre al primer toque. Es como mandarlo a la Universidad sin haber pasado por el colegio. Lo importante no es decirle al padre que su hijo podrá llegar al primer equipo. Lo importante es que si va a llevar a su hijo de siete años sepa cuáles serán los objetivos para ese año y cuáles para el próximo y el siguiente. La labor del entrenador es ayudar a que el chaval mejore, enseñarle, corregirle... Para apostar por la cantera, los nombres no pueden ir antes que el método.
José Ramón fue centrocampista del Dépor y el Compostela y entrenador del Arteixo y el Montañeros