«El Dépor es mucho sentimiento», era el titular reflejando la exclamación de Nahir, esa jovencísima deportivista que rompió a llorar cuando el árbitro señaló el final del partido con la Real. Perdido el encuentro y la categoría de Primera, meta que deberá fijarse el equipo coruñés a partir de ahora. Estos golpes adversos causan un dolor que llega al alma. Para recuperarse, el seguidor necesita volver a ver su equipo como antes. Necesita sentir la colaboración del propio club, de los dirigentes responsables. En este caso, Lendoiro es el único mandatario del Real Club Deportivo. Un Dépor en proceso de recuperación en el aspecto económico, deportivo y también en el sentimental, como se desprende al contemplar la fotografía de Nahir en La Voz de Galicia.
Contrasta todo esto con el absoluto silencio del club, que no presta atención a la tristeza que el descenso originó en la ciudad. Ni una rueda de prensa para levantar los decaídos ánimos e informar sobre gestiones enfocadas a resolver la situación.
De lo que se da cuenta cada día es del aumento del número de abonados que renuevan el carné. Y, si acaso, presumir de que Lendoiro seguirá contando con la colaboración de Mendes. Siga, pues, la partida cantando ¡las cuarenta!