La remontada, al alcance de la mano

Pedro José Barreiros Pereira
pedro barreiros A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

M. MARRAS

Dos empates en los próximos partidos podrían bastarle al Dépor para conseguir sellar un histórico tramo final de temporada

21 may 2013 . Actualizado a las 15:53 h.

El Dépor vuelve a depender de sí mismo en el esprint por la permanencia. Ha recuperado la iniciativa después de dejar en anécdota aquel varapalo de Valladolid. La antepenúltima jornada de Liga cumplió todas sus expectativas. No solo derrotó al Espanyol, sino que se benefició de los tropezones del Zaragoza y del Osasuna. El equipo maño, caído a posiciones de descenso, se convierte ahora en el más exigido de los contrincantes por la permanencia.

Las cuentas del Dépor pasan por ganar el domingo en Málaga (20.00 horas) y otra vez dentro de quince días en Riazor contra la Real Sociedad. Si se impone en estas dos jornadas, seguirá en Primera. Pero puede que le baste con vencer en una. Si los coruñeses salen victoriosos de La Rosaleda y el Zaragoza cae a la misma hora frente al Betis, ya habrán conquistado la permanencia. Así, el último partido se teñiría de fiesta, el sufrimiento habrá merecido la pena y Fernando Vázquez, que prorrogará de forma automática su contrato, podrá hacer realidad el sueño de alinear a los canteranos en la jornada final.

El entrenador de Castrofeito, que pedía siete u ocho victorias a primeros de marzo, cuando su equipo apenas respiraba a nueve puntos de la permanencia y la remontada parecía poco más que una quimera, habrá cumplido la profecía. El éxito del domingo se convirtió en el quinto de su trayectoria (tras los triunfos sobre el Celta, el Mallorca, el Zaragoza y el Levante), a los que se podría unir un sexto, producto de los tres empates frente al Athletic, el Betis y el Atlético, que en cuanto a puntos suman igual que un triunfo.

El caso es que si el Dépor derrota al Málaga, habrá más posibilidades que nunca de que esta victoria se convierta en la definitiva. Pero las cuentas de Vázquez aún pueden salir de otra manera y abrigar también las esperanzas de Riazor. ¿Resultaría descabellado pensar que le baste con dos nuevos empates, es decir, con únicamente dos puntos más? Los coruñeses presentan ahora 35 puntos, uno de ventaja sobre el Zaragoza, con el que, ojo, pierden en el golaveraje particular. Si llegan a los 37, al cuadro maño, que visita el campo del Betis y finalmente recibe al Atlético de Madrid en La Romareda, le obligarían a ganar uno para desbancar al Dépor en la clasificación.

Curiosamente, con estos dos nuevos puntos el Dépor también cumpliría la profecía de Vázquez, pues se convertirían en tres (o sea, otro triunfo) si se les añade aquel empate frente al Rayo, olvidado entre las dos derrotas contra el Madrid y el Barça.

Con estas posibilidades, y a la espera de lo que suceda en los doce próximos y definitivos días, hasta parece complicado que se escape la remontada más espectacular de la historia de la Liga. Con la permanencia al alcance de la mano, quizá ahora el mayor peligro sea dejarse llevar por la alegría y olvidarse de que cualquier celebración pasa por seguir sumando en la tabla. O agobiarse por la trascendencia de la conquista, pero que de un mal resbalón se puede perder.

Precedentes

En una plantilla muy justa en los planos físico y futbolístico, el Dépor vuelve a encomendarse a la afición, la primera que creyó en que podía revertir su nefasta temporada. Aunque en Málaga no se prevé el desembarco que sucedió hace dos jornadas en Valladolid, los futbolistas presumen de haber recargado pilas con un nuevo baño de optimismo en un estadio abrazado en torno al equipo de sus amores.

Claro que este compromiso devuelve buenos recuerdos. No solo porque el partido de la primera vuelta se convirtió en el mejor regalo de Reyes gracias al acierto de Pizzi (1-0), sino porque en La Rosaleda apenas ha perdido un partido de los diez últimos. Eso sí, únicamente ha ganado dos veces: en la temporada 2000-01 (goles de Makaay y dos de Scaloni) y en la 2002-03 (Fernando Sanz, en propia meta, y otra vez Scaloni). Con la continuidad en Primera al alcance de la mano llega la hora de que al Dépor no le tiemble el pulso.