Poder y creer


Ni más de cuatro mil aficionados ni el empuje de Fernando Vázquez. Los que creían no pudieron y a los que podían les faltó fe. El único rastro del Dépor en la capital castellana lo dejó la entusiasta marea blanquiazul. En el campo, sobre el césped, noventa minutos insulsos y sin la tensión que la situación demandaba. El Dépor solo apretó cuando se sintió perdido, a la desesperada, con Nelson Oliveira sobre el campo y un rival que definitivamente había cedido la iniciativa. Hasta entonces, apenas compareció y cuando lo hizo careció del espíritu competitivo que había recuperado en las últimas semanas. Al Valladolid le valía el empate y se encontró con tres puntos y menos oposición de la que esperaba. Aunque Mateu Lahoz se hubiera equivocado al anular el gol a Oliveira, escudar la derrota en una decisión arbitral ocultaría que el Dépor está obligado a poner más para seguir en Primera. Como minimo, acercarse al equipo de los siete partidos anteriores.

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Poder y creer