Añoranza que envalentona

Vicente Leirachá
Vicente Leirachá PUNTO DE MIRA

TORRE DE MARATHÓN

Así como de casualidad, que no es tal sino la consecuencia de sentirse revivido si miramos para otros equipos que compiten con el Deportivo, y pensando más en matar el tiempo, decidí entrar en ese complicado mundo de los pronósticos. Verdad es que empujó a ello un viejo amigo, pero viejo de verdad pues ya coincidíamos ambos de chavales en el desaparecido Riazor, viendo a aquel equipo que entusiasmaba porque ganaba casi todos los partidos que disputaba en su estadio.

Vamos a recordar nombres y rememorar tiempos que se fueron sin avisar. Por ejemplo: Acuña; Novo, Pedrito; Muntané, Molaza, Reboredo; Breijo, Guimerans, Elícegui, Chacho y Chao. Para ponerse en pie y descubrirse ante este Deportivo que todavía recordamos una parte de aquellos aficionados que cada dos domingos (ni se nos ocurría pensar que se pudieran jugar partidos en días laborables) teníamos una cita en el desaparecido campo. Ese equipo, con alternativas para Quintas, Manolito Vázquez, Montserrat, entre otros, y entrenado por Hilario Marrero, alcanzó el 4 de mayo de 1941 el primer ascenso del club a Primera.

En aquella temporada el Deportivo jugó 22 partidos en Segunda división, ganando catorce, con cinco empates y tres derrotas (Gijón, Pamplona e Irún). En la fase de ascenso, superó al Castellón por golaveraje y, finalmente, ganó al Murcia (2-1) en una dramática promoción que necesitó de prórroga, en Vallecas.

En la actualidad, el Dépor trata de defender su condición de equipo de Primera. Decíamos ayer que, de sostener este ritmo último, lo conseguirá. Recordar la bonita añoranza parece que envalentona para la empresa que hay por delante.