El Zaragoza de Manolo Jiménez todavía no ha ganado un partido en el 2013
04 abr 2013 . Actualizado a las 14:46 h.El Zaragoza acabó el 2012 con una victoria en La Catedral que dejaba al equipo en el puesto 12, a siete puntos del descenso y solo cinco de los que daban derecho a jugar Liga Europa, que cerraba el Levante. A diez quedaba el último de la fila, que entonces, como ahora, era el Deportivo. Doce partidos después, los maños marchan cuartos por la cola y solo la sorprendente igualada con un Real Madrid bajo mínimos les ha evitado de momento caer entre el trío de condenados a Segunda.
Fernando Vázquez y sus jugadores han insistido mucho en la ventaja psicológica que les da venir desde los puestos de abajo sobre aquellos conjuntos que jornada tras jornada se van asomando al pozo. El ejemplo perfecto es el próximo visitante de Riazor, que no sabe lo que es ganar desde que empezó el año. Un arranque del 2013 en el que ha cosechado siete derrotas y cinco empates que vuelven a colocar al club maño en una situación a la que ya se ha acostumbrado desde que retornó a Primera, hace cuatro temporadas.
En la 2008-2009 salvó la categoría con la llegada al banquillo de José Aurelio Gay; en la 2009-2010, el revulsivo fue Javier Aguirre y en la pasada, la del ascenso blanquiazul, el encargado de revitalizar a los de la Romareda fue su actual técnico. Manolo Jiménez empezó esta campaña con buen pie, pero se ha ido torciendo mientras los referentes maños pierden fuelle y los fichajes de invierno no acaban de cuajar.
El interior izquierdo Carmona, cedido por el Milan, apenas ha disputado 26 minutos. Rochina ha dado tantas muestras de talento como de individualismo y se cayó de la convocatoria contra el Real Madrid tras intercambiar recados públicos con Manolo Jiménez. Precisamente en el duelo contra los de Mou marcó Rodri, delantero cedido por el Barça (después de pasar por la Segunda inglesa), en el que fue su primer choque como titular. El ariete camerunés Bienvenu tampoco ha gozado de oportunidades desde que llegó prestado por el Fenerbahçe.
Una plantilla escasa
Los refuerzos no han aliviado el problema del que recurrentemente se ha quejado el entrenador, a quien le faltan recursos en el banquillo. Piezas de reemplazo ante las continuas lesiones y sanciones de Apoño, las fuerzas justas de Movilla o los múltiples problemas de Romaric, llamado a ser la estrella del conjunto y que nunca ha llegado a ponerse en forma.
El técnico ha buscado un revulsivo en el aislamiento y desde hace mes y medio entrena a puerta cerrada. Una medida que no ha frenado la caída en picado del próximo rival blanquiazul.