El canterano, presente en cuatro de las cinco victorias, se asienta en el once
04 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La gran revolución de Fernando Vázquez se cimenta en una apuesta ofensiva poco habitual para un equipo líder en goles encajados y que lucha por salir del descenso casi desde el comienzo de temporada. Sin embargo, el técnico ha apostado por asumir los riesgos de quien no tiene nada que perder y arma su once en torno a un único jugador de corte defensivo en el medio del campo. Papel para el que ha recurrido a Abel Aguilar, colombiano de gran despliegue físico, encargado de guardar las espaldas de Valerón y de un futbolista bajo sospecha que, como en la pasada temporada, salió del derbi con el cartel de titular fijo.
Hasta entonces, la temporada de Juan Domínguez había pasado por altibajos, pese a haber figurado en el once de dos de los tres duelos que el Dépor había vencido antes de recibir al Celta. Desde entonces, la cuenta ha aumentado a cuatro de cinco y el de Pontedeume ha sido protagonista indiscutible de este fugaz crecimiento.
Si frente a los vigueses fue el segundo jugador blanquiazul que más intervino, por detrás de Valerón, contra el Mallorca destacó más por la calidad que por la cantidad. Solo Pizzi estuvo más acertado que él a la hora de buscar compañeros. Un 86% en el pase con el que se acatar las instrucciones del míster, obsesionado con no perder balones en zonas sensibles.
Otra de las premisas de Vázquez es la de implicar a todo el equipo en las tareas defensivas y Juan Domínguez también se ha adaptado. En Son Moix fue el tercero en balones recuperados (tras Manuel Pablo y Abel Aguilar) y en pases interceptados (después de Marchena y Aythami).
«Sufrimos mucho menos»
Según reveló ayer el propio futbolista, la mejoría ha tenido mucho que ver con los retoques estratégicos introducidos por el entrenador y con la mejor forma de la plantilla producto de los intensos entrenamientos de las últimas semanas. «Hemos mejorado no solo en el plano físico, sino a la hora de manejar el partido. Sufrimos mucho menos», destacó el centrocampista.
Además, el canterano considera indispensable la continuidad que está disfrutando: «Con el paso de las semanas y de los partidos siempre te vas entendiendo mejor con los compañeros». Ahora espera que esta presencia en el once no se interrumpa, y que el míster vuelva a confiar frente al Zaragoza en el equipo que cosechó las últimas dos victorias consecutivas. Una tercera colocaría al Dépor a un solo punto de la salvación; situación en la que siempre creyó la plantilla: «Nosotros sabíamos que ganando dos partidos seguidos nos íbamos a meter ahí con todos. Por eso sabíamos que no hacía falta un milagro, sino encadenar una racha de victorias».
Para el jugador blanquiazul, una de las claves estuvo en que «en ningún momento bajamos los brazos. «Cuando no ganábamos creíamos igual, sabíamos que la clave éramos nosotros. En ningún momento nos rendimos y eso nos está dando ahora conseguir puntos y victorias».