Con más preocupación que alegría

Vicente Leirachá
Vicente Leirachá PUNTO DE MIRA

TORRE DE MARATHÓN

El día de hoy nos trae una noche triste de fútbol con un encuentro tradicional en esta Comunidad que, a través de los años, siempre fue esperado como una fiesta para los aficionados gallegos a quienes, en una jornada así, solía desbordarles la alegría y las ansias por la hora del partido.

Claro que esto del horario «tiene música», como diría el paisano al que una vez más los médicos ayudaron a superar una crisis en su salud. «¡Lástima que el Deportivo y el Celta no puedan terminar esta Liga contándolo, como hago yo!», comentaba anteayer el hombre, una vez que se vio fuera del hospital.

Pero vamos con el partido de nuestros pecados, pues como pecados podrían calificarse los continuados errores que vinieron cometiendo ambos equipos a lo largo de la Liga. De tan penoso comportamiento nacieron estos problemas que ahora tienen angustiados a sus respectivos seguidores. Tal como sucede habitualmente en esta clase de enfrentamientos, unos y otros intentan mostrarse optimistas, confiados en que el triunfo caiga del lado de su equipo, aunque la procesión les vaya por dentro.

El encuentro se presenta sin un pronóstico que llegue más allá de valorar la influencia del factor campo. Sin embargo, y dada la escasa incidencia que hasta ahora ha tenido Riazor, esa influencia quedaría anulada y pesa poco para ser tenida muy en cuenta.