Paciência tiene un plan claro

TORRE DE MARATHÓN

20 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde que el Dépor pasó a jugar sus partidos en el estadio, abandonando el desaparecido campo de Riazor, creo que los hoy convertidos en veteranos seguidores sentimos más temor a los visitantes que cuando el equipo jugaba en aquel campo de siempre, más pequeño y casi familiar. Durante el cuarto de hora de paro entre el primero y segundo tiempo, en la zona próxima a los vestuarios se formaban grupos en los que aquellos más expertos en el fútbol explicaban a los demás las causas por las que, a juicio de los que hablaban, el Deportivo iba ganando, o perdiendo, aunque esto último sucedía menos veces. Quizá esta es una sensación que tienen los chavales, exagerando los hechos favorables y culpando de los adversos a la mala suerte. Perder un partido no se acepta fácilmente, ni antes ni ahora, pues los mayores por lo general niegan la superioridad del rival y los méritos para su victoria.

Lo anterior no es más que una de las reflexiones que con frecuencia se remueven en mi mente, sobre todo en momentos previos a una cita complicada como la que hoy tiene el Deportivo en el campo del Osasuna, recinto futbolístico de corte antiguo que recuerda el viejo Riazor, en donde el Deportivo nos parecía siempre un equipo muy fuerte, aunque tampoco ganaba a todos sus visitantes, que se imponían por la fortaleza y firme comportamiento sobre el terreno. Cualidades que, según manifestó Paciência en la rueda de prensa celebrada el viernes, está decidido a inculcar al Deportivo que ahora dirige. El técnico portugués espera conseguir y tener éxito en ese intento por sacar al equipo del descenso. Hoy puede subir algún peldaño.