Una sentencia «ejemplar»

X. R. C. VIGO / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Francisco Prada, que participó en el concurso del Celta, ensalzó el fallo judicial que castigó al expresidente por la insolvencia del club

15 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque no se considera un hombre de fútbol, los procesos concursales en los clubes balompédicos no le son ajenos a Francisco Prada. Tras ejercer de abogado en el Ourense, el valdeorrés llevó la voz cantante en el concurso del Celta. Fue uno de los redactores del informe que sentó en el banquillo a Horacio Gómez. Tras la inhabilitación del expresidente y el cierre del concurso dejó Vigo convencido de que la sentencia del concurso del Celta había sido ejemplar en el mundo del fútbol. Por primera vez había quedado claro que los clubes de fútbol no tenían inmunidad. Que tienen que cumplir sus obligaciones como el resto de los comunes. «El juez deja claro que el fútbol tiene que atenerse a las mismas reglas que el resto de las sociedades», comentó el abogado y auditor después de conocer la sentencia, muy técnica, del magistrado Roberto Álvarez de la Cruz en la que inhabilitaba a Horacio Gómez Araújo para administrar bienes ajenos al ser declarado el concurso de la sociedad celeste como culpable.

«Además de estar construida con un lenguaje muy claro derrumba la tesis que sostenía la defensa de que el fútbol es un campo en el que se puede obrar con reglas diferentes y el juez deja claro que no es así, sino que los clubes, que son unas sociedades anónimas, tienen que atenerse a las mismas reglas que el resto de las sociedades». A lo largo de los cinco días que duró la vista oral, la defensa de Horacio Gómez siempre había apuntado a epígrafes no contemplados en el Plan General Contable, como no provisionar las actas de Hacienda en el balance o la activación de la cantera como algo habitual en los balances de los clubes de fútbol, argumentos desmontados por la sentencia.

Desde que entró en el concurso del Celta como administrador por designación judicial, Francisco Prada desterró las leyes no escritas del fútbol en materia económica. Sus dos informes concursales no dejaron indiferentes a nadie, desmontando toda la teoría económica que tapó la causa de disolución en la que se encontraba el Celta desde el año 2003.

En el primero acusó a los antiguos gestores de «sistemática y continuada utilización de prácticas contables anómalas para aparentar una situación económica saneada», cuestión que consideraba «una huida hacia adelante».

En el segundo, y tras abrirse la pieza de calificación del concurso, se apoyó en los mismos argumentos para solicitar al juzgado la inhabilitación del expresidente y de su director general, como culpables de la quiebra del conjunto vigués. Al final, el juez inhabilitó por dos años a Horacio Gómez y Alfredo Rodríguez. «Una sentencia más moral que efectiva», señaló el ourensano en aquella ocasión. Una manera de sentar un precedente entre los rectores de los clubes de fútbol en España, que hasta esa fecha y salvo el expresidente realista Iñaki Badiola, siempre habían salido inmunes pese a llevar a muchos clubes a la ruina.