Chutó en veinte ocasiones a portería, más que nunca a domicilio
15 ene 2013 . Actualizado a las 18:00 h.En su afán por ajustar un nuevo estilo de juego, el Dépor de Paciência exhibió contra la Real Sociedad su cara más ofensiva. Desde un despliegue en defensa mayor del habitual, intenso y competitivo, pero en un escalón más bajo en cuanto a agresividad del que había manifestado en el estreno del técnico portugués contra el Málaga, disparó como nunca lo había hecho a domicilio y pocas veces como local.
En San Sebastián bombardeó la portería rival en veinte ocasiones, siete entre los tres palos, en un afán ofensivo que barrió las estadísticas atacantes de los locales, que se quedó en once disparos y solo dos, el gol y únicamente otro más, entre los tres palos. Con Valerón por segundo partido consecutivo en el banquillo y sin participar un solo minuto, la combinación deportivista entre ataque incisivo y defensa irreductible solo encontró freno en la inferioridad numérica de la segunda parte, cuando el desafortunado Evaldo fue expulsado, aunque al menos sirvió para sumar un punto de ilusión de cara al arranque de la segunda vuelta.
Así, el equipo coruñés llegó más que la Real Sociedad (chutó más veces), mejor (disfrutó de más ocasiones) y, sobre todo, se comportó de forma más efectiva. Solo así se puede entender cómo desde un dominio menor del balón se puede acribillar de esta manera a un rival en ataque. La filosofía Paciência desdeña el dominio del juego para primar el orden y el rigor colectivos. Como había sucedido en Riazor, cuando el equipo coruñés apenas alcanzó un 36% de la posesión, el domingo llegó hasta el 40%, pero evidentemente volvió a quedarse por debajo de la de su rival.
El protagonismo de Pizzi
Pizzi se erigió de nuevo como el mejor futbolista del Dépor de mediocampo hacia delante. Marcó por segunda jornada consecutiva, pero sobre todo chutó hasta en seis ocasiones, en dos ocasiones alcanzó la portería (el gol y en otra oportunidad) y fue quien más pases dio de su equipo (47 frente a los 38 de Bergantiños, pero lejos de los 62 de Illarramendi). De estos, tres se convirtieron en asistencias hacia sus compañeros.
El momento dulce del extremo diestro portugués, aunque juega por la izquierda, contagió a Álex Bergantiños, quien creció en defensa y se mostró más en ataque. El mediocentro, firme en defensa, pese a que no entró ni una sola vez en falta, hizo dos entradas con robo, cortó dos pases de los adversario e hizo tres despejes, al tiempo que completó su gran partido con la asistencia del gol y tres disparos a portería.
En la faceta defensiva, el Dépor volvió a rondar las cifras de entradas con robo que exhibió contra el Málaga (25 entonces y 23 anteayer), aunque en cuanto a faltas si aquel día había llegado a las 24, en San Sebastián se quedó en catorce. Eso sí, en este caso acabó con tres jugadores amonestados y un expulsado y entonces había recibido cuatro tarjetas.