Paciência resucita el trivote

El portugués confía en este recurso táctico para frenar la sangría defensiva


a coruña / la voz

El principal problema del Dépor de José Luis Oltra estaba en la facilidad con la que encajaba goles. Con una media de más de dos tantos recibidos por partido, ganar exigía un enorme esfuerzo anotador. Para Domingos Paciência la zaga blanquiazul no era la única responsable del coladero. Desde el primer encuentro con el portugués en el banquillo se ha hecho evidente que el técnico demanda un sacrificio de todas las líneas en la recuperación y las ayudas constantes en las distintas zonas del campo. Para ello ha establecido un trivote desterrado desde tiempos de Lotina, que en varias ocasiones empleó a Rubén Pérez, Antonio Tomás y Juan Rodríguez, con este último más escorado hacia la derecha.

No es que la apuesta del de Meñaka diera excesivos réditos -la aparcó después de una dolorosa derrota ante el Levante, en la que el Dépor ofreció una imagen pésima- pero a Paciência le ha servido al menos para estrenarse con buen pie. Mientras le aguantaron las piernas, André Santos aportó equilibrio en la recuperación y Bergantiños y Abel Aguilar estuvieron muy acertados en las ayudas a los hombres de banda.

El papel de Valerón

El esquema sale reforzado con la llegada de Assunçao a Riazor. Un centrocampista más para una línea en la que ya había otros cinco postulantes. Operación de la que salen derrotados Juan Domínguez y Valerón. El primero, el presunto hombre de toque en la medular. El segundo, un mediapunta cuya posición no aparece en el nuevo dibujo blanquiazul.

La baja de Aguilar abre todo tipo de opciones en Anoeta, pero la inclusión del futbolista canario en el once obligaría a André Santos a retrasar su posición y a que Valerón realice un despliegue defensivo que nunca estuvo entre sus fuertes. Además, frente al Málaga el Dépor insistió en las transiciones rápidas para penalizar cualquier error del contrario. Nada que ver con la pausa que el 21 gusta de imprimir al juego.

La reestructuración tiene incidencia en el juego blanquiazul, pero también condiciona el del rival, que debe salvar una maraña de piernas en la medular o confiar en sus defensas para sacar el balón. Si se le suma la profusión de faltas, el juego pierde en vistosidad (que tampoco era exagerada hasta la fecha) pero gana en eficacia, fundamental para salir del pozo.

En el choque de esta tarde, los de Paciência se medirán a un rival que calca su esquema. Montanier también apuesta por un 4-3-3, aunque el francés opta por centrocampista en los que prima la capacidad creativa. Prieto retrasa su posición para acompañar a Illarramendi y a un emergente Rubén Pardo.

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