El rival deportivista ha apostado por un atrevido sistema de tres defensas
03 oct 2012 . Actualizado a las 17:49 h.Cuenta el vigués Dani que cuando su entrenador, el exfutbolista del Dépor Paco Jémez, los situó en la segunda jornada, en Sevilla contra el Betis, con una línea de solo tres defensas, más de uno en el vestuario pensó que se había olvidado de alguno. «Lo cierto es que siempre somos fieles a nuestra manera de jugar, sea con tres o con cuatro atrás. El fondo es el gusto por el juego de toque. Pocas veces esperamos al rival», señala el portero suplente del Rayo Vallecano, el rival deportivista del sábado (16.00 horas, C+L y GolT) en Madrid.
Para unos atrevido, para otros temerario, pero para todos atractivo, el franjirrojo, el único equipo de barrio del fútbol profesional, también alineó tres defensas contra el Sevilla (0-0), en el Calderón (4-3), cuando al final en diez minutos mágicos se quedó a un paso de igualar los cuatro tantos del Atlético, y el pasado domingo, y frente al Valladolid lo acribilló con un elocuente 6-1. Solo volvió a la zaga de cuatro contra el Madrid (0-2), aunque con dos líneas de tres por delante trufadas de jugadores de carácter ofensivo.
En los tres primeros partidos sumó siete puntos, pero ahora acumula tres derrotas consecutivas. «Nuestra idea es ser un equipo valiente, que aprieta arriba, que intenta tener el balón. Y cuando juegas con defensa de tres y metes mucha gente en el centro del campo, si tienes la posesión, sufres mucho menos», señala el lucense Trashorras, quien llegó procedente del Celta la pasada temporada. «En Primera -añade Dani-, la mayoría de los goles son obra de dos o tres atacantes y, si tienes tres defensas, con la ayuda de los interiores, llega. Pero también hay fallos de marcaje y es cuando el sistema sufre». Para Onésimo, quien fue futbolista del Rayo y hace tres temporadas entrenó al Valladolid en Primera, «es un equipo muy valiente. Paco apuesta por jugadores ofensivos por delante del balón y una defensa de tres para meter a más gente por dentro. Es una forma de jugar que hay que basar en tener la pelota y no perderla fácilmente».
El citado Trashorras, quien militó en los filiales del Barça y del Madrid, el exsevillista José Carlos, los canteranos Leo y Lass, así como los veteranos Piti, Delibasic y Chori Domínguez conforman la dinamita ofensiva del Rayo. «Este es un equipo mítico, de barrio, con gente de poco nombre, pero con muchas ganas de hacerse hueco en el fútbol profesional y el año pasado ya jugábamos de forma vistosa y este año hemos dado un paso más», afirma Dani. «Para mí no es una propuesta altruista -dice Onésimo-. El entrenador piensa que le puede dar provecho y, además, tiene los jugadores adecuados. Pero solo por poner estos futbolistas no soluciona nada».
Voro, Djukic y Ribera
Pese a que el Dépor llegará tras cinco jornadas sin ganar, Onésimo cree que esta vez el equipo de Vallecas alineará una línea más tradicional de cuatro en retaguardia. «La defensa de tres también la había usado el Dépor con Voro, Djukic y Ribera, es decir, ya se había utilizado en el futbol», recuerda. Por su parte, Dani no cree que el portero titular Rubén (nacido en Coristanco y formado en la cantera del Barcelona) vaya a caerse del once pese a los seis últimos goles encajados: «Creo que a la larga sería malo. Son posiciones que necesitan estabilidad. Será un partido igualado, pero tenemos el factor campo». El pequeño terreno, con unas dimensiones de 100 metros por 65 (Riazor dispone del estándar 105 por 68), que casi introduce al animoso público de Vallecas en el césped, se convierte en otra de las bazas de este Rayo apasionante.