Por mucho que declaren los jugadores antes de la partida a donde van a jugar, los equipos viajeros siempre afirman que van animados, aunque lo cierto es que en su interior abrigan un temor que casi siempre silencian a la hora de hablar ante los medios de comunicación.
Nunca hay encuentro ganado antes de jugarlo, algo que saben muy bien los aficionados, sobre todo quienes presencian partidos de su equipo fuera de casa. En demasiadas ocasiones la diferencia que refleja el marcador a favor del equipo local resulta increíble, y esto se repite temporada tras temporada.
Aseguran quienes saben que el futbolista no rinde al mismo nivel cuando juega en casa o lo hace lejos del abrigo de su público. Sobre esto hay varias explicaciones, pero las dejamos en una sola: ante su público, el futbolista lo da todo porque la presencia de los suyos en el graderío le empuja sobre el terreno, ayudándole a vaciar el depósito donde almacena todas sus energías físicas.
Escribiendo esto último me vino al recuerdo el titular que ayer publicó La Voz de Galicia, y que también pudieron leer los hombres de José Luis Oltra antes de viajar a Granada: «Salid a reventar los caballos», frase de clara advertencia realizada por parte del entrenador granadino, Juan Antonio Albacete Anquela, a sus hombres, que juegan en casa y saltarán al terreno absolutamente obligados a vaciarse, como no podía ser de otra forma.
Falta por conocer lo que José Luis Oltra habrá dicho a los deportivistas. El estadio de los Cármenes fue siempre uno de los campos propicios para regresar a Riazor con algún punto. Confiemos.