Los jóvenes gallegos se apuntan a esta tendencia sustituyendo el coche o la moto por los pedales. Sí, es también una cuestión de pasta. Pero además en este caso lo barato nos mantiene en forma
07 jul 2014 . Actualizado a las 13:58 h.Como escribió Fernando Fernán Gómez: «las bicicletas son para el verano». Cuando la temperatura ayuda y te animas a cogerla para ir a la playa, al super o de terraceo. Incluso para ir a trabajar. Con la situación económica actual la mayoría de jóvenes no tienen dinero para comprarse un coche, incluso para sacarse el carnet de conducir y se marcan otras prioridades haciendo que no haya mejor alternativa que las dos ruedas. Sin apenas gastos una vez la compres -en El Corte Inglés cuentan con un amplio catálogo de bicis con el 30 % de descuento-, sin necesidad de echarle gasolina ni tener cuidados especiales, es perfecta para moverte por la ciudad. Todo esto hace que la bici esté más de moda que nunca. Da igual que sea de paseo, de montaña, una heredada de tu hermano mayor, aquella que estaba en el fondo del trastero olvidada, de segunda mano, prestada... La moda es simplemente moverte y desplazarte en ella sin necesidad de sea la más bonita.
La filosofía de moverse en bici es clara: lo que te ahorras en el bus o en gasolina te lo puedes gastar en una caña en una terraza con tus amigos. Y el tiempo que ahorras buscando sitio para aparcar lo puedes aprovechar de un sinfín de maneras. Las clásicas escusas de: no estoy en forma, me dan miedo los coches, no hay infraestructuras necesarias, en esta ciudad hay muchas cuestas... Ahora, han quedado para el olvido y solo se escuchan las ventajas: no contamina, es bueno para mi salud, llego antes a los sitios, no encuentro atascos ni tengo problemas para aparcar... Pero sobre todo, el gran beneficio, es el económico: no gastas absolutamente nada.
La bicicleta era una revolución pendiente que no terminaba de cuajar pero ha llegado su momento. Es un medio de transporte eficiente y rápido en los desplazamientos cortos en ciudad y además no contamina. Si a esto le añades que es realmente económico tener una y moverse con ella y todo esto mientras haces deporte... ¿qué más se puede pedir?