Se derrumba el último bastión del «macho brasileño»

Agencias / Redacción digital

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El traslado al fútbol europeo ha cambiado las costumbres de los brasileños, que ahora se depilan, visten ropas de diseñadores famosos y no temen usar joyas.

19 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Se derrumbA el último bastión del «macho brasileño». Varios de los jugadores de la selección brasileña lucen ahora piernas depiladas, algo inimaginable en épocas pasadas. El traslado al fútbol europeo ha cambiado en muchas cosas las costumbres de los brasileños, que hoy visten ropas de diseñadores famosos y no temen usar joyas ni peinados llamativos. El mediocampista Zé Roberto, por ejemplo, luce en Mundial de Alemania el pelo cortado en estilo «afro», mientras que Ronaldinho usa un pañuelo para mantener bajo control su larga cabellera. También están de moda los tatuajes: el zaguero Lucio tiene dos -uno en cada tobillo- con los nombres de sus hijas. Ronaldo, a su vez, hizo tatuarse en el pulso las letras «R&D» en el 2003, cuando inició una relación amorosa con Daniela Ciccareli, pero, tras el fracaso de esa relación, hizo cambiarse el «D» por otro «R», la letra inicial del nombre de su hijo Ronald, pero también de su actual novia, la modelo brasileña Raica Oliveira. En el sector «joyas», el lateral Roberto Carlos, quien en Francia 1998 usaba un reloj de oro cuyo precio -afirmaba- era equivalente al de un departamento, hoy anda más discreto, aunque luce un par de valiosos aretes de brillantes. El jugador del Real Madrid es uno de los que optaron por tener las piernas lisas. Entre los astros del «cuarteto mágico», sólo Kaká se resiste en despedirse de vello en las piernas y seguir el ejemplo de Ronaldo, Ronaldinho y Adriano. La práctica de depilarse no tiene razones de vanidad, sino de salud. Las piernas son la parte más vulnerable del cuerpo de los futbolistas, y la presencia de pelos aumenta el riesgo de infecciones dermatológicas y dificulta la labor de los masajistas. La depilación también es usada en otros deportes, como la natación y el ciclismo, pero es aún un tema delicado entre los futbolistas brasileños. Adriano, por ejemplo, se molesta visiblemente si le hacen preguntas sobre sus piernas depiladas: «Eso no tiene nada que ver. Yo vine acá para jugar el fútbol», reacciona el Emperador. Para eliminar el vello de las piernas, los brasileños suelen recurrir a las mismas máquinas que usan para hacerse calvos, en lugar de adoptar el sistema de la cera depilatoria.